jueves, septiembre 13, 2012

Tengo ganas de tí

Pero el problema es que las tengo todos los días, todas las horas.



.. de ti
de decirte que te voy a echar de menos


Las luces no importan, ni la gente, no importa lo que tu no sientas, lo que sí, lo que llegues o no a sentir. No importa qué piense nadie de este mundo. Quemémoslo. La única cosa que me importa es ese momento en el que estás entre mis brazos y tu piel roza mis labios, notar tus músculos tensándose al recorrer mi espalda. Si ese momento fuera eterno, si ahí se acabara el mundo.
Seguiría por siempre, hasta que ya no quedase nada que tocar, nada que decir, nada que sentir, solo cenizas frías llenando los recovecos en los que me besaste.

Recuerdo que al llegar ni me miraste,
fui solo una más de cientos
y, sin embargo, fueron tuyos
los primeros voleteos.
Cómo no pude darme cuenta
que hay ascensores prohibidos,
que hay pecados compartidos,
y que tú estabas tan cerca.
Me disfrazo de ti.
Te disfrazas de mí.
Y jugamos a ser humanos
en esta habitación gris.
Muerdo el agua por ti.
Te deslizas por mí.
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir.
Mis anclajes no pararon tus instintos,
ni los tuyos, mis quejidos.
Y dejo correr mis tuercas
y que hormigas me retuerzan.
Quiero que no dejes de estrujarme
sin que yo te diga nada.
Que tus yemas sean lagañas
enganchadas a mis vértices.
Me disfrazo de ti.
Te disfrazas de mí.
Y jugamos a ser humanos
en esta habitación gris.
Muerdo el agua por ti.
Te deslizas por mí.
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir.
No sé que acabó sucediendo,
sólo sentí dentro dardos.
Nuestra incómoda postura
se dilató en el espacio
Se me hunde el dolor en el costado,
se me nublan los recodos,
tengo sed y estoy tragando,
no quiero no estar a tu lado.
Me disfrazo de ti.
Te disfrazas de mí.
Y jugamos a ser humanos
en esta habitación gris.
Muerdo el agua por ti.
Te deslizas por mí.
Y jugamos a ser dos gatos
que no se quieren dormir.
Me moriré de ganas de decirte
que te voy a echar de menos…
Y las palabras se me apartan,
me vacían las entrañas
Finjo que no sé, y que no has sabido.
Finjo que no me gusta estar contigo…
Y al perderme entre mis dedos
te recuerdo sin esfuerzo
Me moriré de ganas de decirte
que te voy a echar de menos.

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