lunes, enero 30, 2012

5 de noviembre 2011

Quiero quedarme mirando al techo, paralizada, quiero que me dejen sin aliento, quiero sentir algo más, algo que me lleve un escalón más arriba en la locura de la que estoy hecha. Y cuando veía mi incapacidad para callar, mi incapacidad para ser como los demás, mi incapacidad para quedarme y soportar las agujas que lluevan, los gritos... quería poder más. He pasado todo este tiempo queriendo ser más, esa era la meta. Habría luchado hasta dejarme los ojos, la costura de la muela que me acaban de sacar, el poco color de piel que tengo, la sangre... lo que fuera. Sé que lo habría hecho, aunque fingiera. Pero resulta que he decidido que no, no merece la pena. Merece la pena levantarme ahora mismo de la cama, así tal cual, con cara de bollo por culpa de la operación y todo, ducharme y salir de fiesta... solucionar sonriendo, solucionar con tragos amargos la amargura que me quede dentro.
Puede que no este bien, que nunca lo este. Puede que aunque me ría mientras otros pasan y sea irónica lo único que ocurre es que aún hay algo que me duele. Quizá nunca sea esa que puedo ser, quizá nunca consiga ser perfecta, ya sé. En días como hoy lo único que quiero es ser quien soy y quemar hasta el último resto de las canciones que me recuerden... hasta que solo seas otro nombre. Diluirte en alcohol. Decirme a mí misma que este es el fin, porque el fin siempre ocurre algún día, cuando se te parte algo dentro, aunque no sea el corazón.


Jommy Nivek