martes, abril 19, 2011

Te envío en las alas de una paloma de acero

A través de la niebla te veo, te escucho, te siento. Pueden pasar segundos o décadas, pero sé que estás ahí, en alguna parte, sintiendo, como yo, que nunca nada es suficiente. Habrás abrazado tantos cuerpos que tu piel se sienta desgastada, y aún así no deje de sentir intensamente como si fuera nueva. Habrás quebrado tu corazón en demasiados lugares sólo por encontrar algo que de verdad te despierte cada día como el primero, algo que te vuelva loco de cordura, y sin embargo, no tendrás miedo a quebrarlo una vez más. Si me oyes búscame, abrázame desconocido, mira mis ojos, derrite las capas de hielo de mi corazón con tu aliento, atraviesa todas las corazas con tus manos desnudas, rompe mis esquemas con tu voz. Sé mi polo opuesto, mi mejor amigo, la pared que me golpée para sacarme de mi asombro.

Serás mi coche, mi avión, mi ángel que me lleve a cualquier lugar del universo, que cruce el mundo entero por darme un unico beso. Correrás detrás de mi cuando pierda los estribos para atraparme y llamarme boba, para taparme la boca con dureza mientras trato de decir más estupideces, para decirme que me amas una y mil veces, para desequilibrar mi obstinación con la independencia, hasta que me apoye en tí por muy vulnerable que me sienta. Vendrás hasta mi ventana a tirar piedrecitas, o a llamarme por teléfono para que te vea ahí abajo, mirándome y sonriendo para animarme en un día duro, mejorar uno bueno, para verme simplemente, para demostrarme que estarás a mi lado siempre, hasta el final. Aunque no puedas.

Y si no apareces, si no te ecuentro, si sólo eres otro ser que habitará mi imaginación infectada por Disney... entonces, al menos, siempre te tendré mientras duerma. Podras ser la imaginación que enturbie el cielo nocturno cuajado de estrellas, bajo el que nosotros sonreiremos abrazados cada noche que sueñe. Ser el que nadie es, el que me gana en locura y afecto, el que me gana en celos y sabiduría, en calma y dolor, el que me empapa con su chulería tanto como con su inocencia, el que bebe en mí y me da de beber en cada palabra y cada contacto. Y mientras dure el sueño serás mío y seré tuya para siempre, aunque cada mañana deba enfrentarme a tu muerte, aunque cada mañana me cuestione qué es real y por qué lo es.


Jommy Nivek

Agotando la mecha

¿Lo entiendes?


No, no puedes... pero yo siento como la luz y el calor van desapareciendo. Siento como he quemado en poco tiempo energía hipotecada, siento la luna llegar y estrellarse en el sol, siento el agujero que hace la luz en mis pupilas, siento tu aliento en mi nuca. Llega la electricidad y me abrasa. Llega la tormenta y me cala. Llega la nada y me absorbe en su limbo.

Llegas tú... pero me he ido

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Dicen que los ángeles están descendiendo del cielo, pero yo solo me siento subir y subir... a veces creo que no puedo ser más feliz, otras me pregunto cuánto dolerá la caída

Amarse

Al ritmo que escribo vuelan por mi cabeza muchas cosas que llevo planteándome estos últimos dos meses que se han hecho muy muy cortos cuando pensaba que serían eternos. Estos dos meses en los que he recuperado la sonrisa, la felicidad, la vida, la sinceridad mortal y otros muchos compañeros.

Y esta noche mientras conversaba, una de esas cosas que se me pasan por la cabeza a veces, ha regresado para que la repase en mi cabeza. Amar. Si hay algo que ha cambiado a lo largo de mi vida es el concepto que tengo del amor. Cuando somos pequeños nunca nos planteamos este tipo de cosas, creo que para mí entonces amar a alguien significaba compartir pequeñas cosas, tesoros que no podías darle a nadie más y como en Love Story no tener que decir nunca lo siento, no herir a quien quieres, simplemente acompañarse y escucharse. Y quizá por eso entregué mi corazón sin plantearme nada más al primero que pareció quererlo de veras.

Después de las primeras desilusiones y por años creí que cuando amabas cuidabas, te dabas entero a alguien. Que cuando amabas cubrias el corazón de la otra persona con algodones y evitabas todos sus golpes en el camino, y que así debía ser cuando te amasen. Todo era muy a lo City of Angels... Pero lo cierto es que tuve la suerte de amar y ser amada de esa manera, de poseer algo que otros nunca llegan a vislumbrar, y que el amor no puede reducirse a la desesperación. El amor no puede ser algo con tantas trazas de sacrificio, con tanto esperar de uno mismo y de los otros. Porque por mucho que te enamores de algo aparentemente perfecto todo se mide con balances.

Supongo que amar fue admirar, sonreír, pasear bajo la lluvia o ver algo bonito junto a alguien en algún momento.


Si ahora me preguntaran si sigo creyendo en el amor diría que por supuesto, no me han quitado esa parte de mí y no me la quitarán jamás. No habrá cinismo ni dolor que impida indefinidamente que vea las cosas con el color que las veo. Creo que esta en cada cosa del universo, queramos o no verlo. Es como la fuerza de la gravedad. No tiene que ser intenso, no tiene que ser de película o eterno. Podemos querer a alguien una noche o el resto de nuestra vida, porque tal y como yo lo veo -y a veces me pregunto si los demás me entienden- ambos pueden ser lo mismo. Podría no haber jamás un mañana.
Creo que cada sonrisa, cada amistad, cada contacto... cada vez que respiras y hueles a alguien y te sientes en casa, protegido, o te sientes contento... cada vez que simplemente es agradable estar realmente cerca de otro cuerpo distinto al nuestro (desnudos o no), de otra voz, de otra forma de pensar... en ese instante, tenemos el poder y la necesidad de elegir entre dos caminos: fingir que no ocurre eso que ocurre dentro de nosotros, elegir ser fríos, congelar nuestros sentidos hasta que las cosas pierdan el color y acabar siendo fríos y no sintiendo, acabar vacíos; o ensalzarlas como algo más profundo de lo que son para así tapar los huecos que no somos capaces de tapar por nosotros mismos. Y esa decisión nos define, en el metro, en el Retiro, cada noche de viernes, define nuestro móvil y nuestro ritmo de vida absurdamente.
Una caricia no debería ser menos placentera porque nos acaricie un desconocido, una mirada intensa no tiene porque perder el poder de hacernos temblar bajo el influjo de la costumbre. Una llamada siempre debería ser con voz dulce, con palabras cortas, simples y bellas, con emoción.

Es como si para amar, además de para otras muchas cosas, buscaramos la excepción que nos ilustre, necesitaramos el bastón, el halago, el amor propio, la desidia... como si huyeramos de la incertidumbre tanto como del sentimiento de atarnos, y la pasión por volar y por vivir se apagaran en uno u otro. Y a veces para mí amar es pedir con fuerza que alguien venga y te salve y que lo haga. Escuchar o leer ciertas palabras. Desear ciertos momentos que a veces llegan con más o menos prisa.

Y no es un amar como los de los demás, es un dejarse llevar, es un encender el corazón para sentir eso hasta que el momento se reduzca a cenizas. Solo porque no habrá otro igual. Y si consigo quemarlo, si consigo vivirlo a tope será solo eso... pero eso es más que no vivirlo en absoluto, y sobre todo es más que fingirlo por entero.


Así que reto a los solitarios a dejar su corazón una noche en manos de otra persona para que juegue con él y lo queme, para enamorarse de la mirada de alguien. Y reto a cualquier pareja a plantearse que igual no es necesaria esa precisa otra persona para alcanzar la luna, que podría alcanzarse en solitario o en compañía de muchos otros rostros, que nada ni nadie es imprescindible salvo que nosotros lo queramos.


Que soy feliz sin estar enamorada, amándome a mí misma hostia!!


Jommy Nivek

Happy people

Con diferencia esta es una de las mejores épocas de mi vida... cuando oigo eso de que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, lo feliz que es mientras lo sea... es falso. Si eres realmente infeliz durante el tiempo suficiente, regalos diminutos, momentos cogidos con pinzas que estallan en colores, risas, amigos, una mano agarrando la tuya o la conversación más tonta... te hacen feliz indefinidamente. Abrazas con tanta fuerza esos momentos que te fundes en su interior, esperando que jamás desaparezca el estado de inopia y flores.

Y sí, claro, hay días que voy del amor al odio, de la luz más intensa hacia la pared que te estampa, de sentirme en el cielo a descender poco a poco a ritmo de traqueteo... El corazón me ha montado en una montaña rusa para hacer de un día normal una excepción inesperada, para hacer de cualquier impresión, charla o película el evento... El vacío en el estómago al final no se llena de la dicha, se queda vacío. Me duele sentir a veces que el vacío no se llena de un nuevo trago que beber, que no hay siguiente curva de felicidad o ascenso al cielo. Que he hinchado un globo solo para verlo perderse en las alturas.

Pero luego llega un fin de semana cualquiera, y en esos 2 o 3 minutos en los que llego desde el metro de mi barrio a casa, y ya es de día, voy por la calle sonriendo con aspecto de gremlin, cantando, bailando porque el tiempo es mío, por los instantes que puedo sonreír a solas sabiendo que todo esta ahí, bien. Por las cosas por las que puedo sonreír... Es como si pudiera controlar el viento, sentirlo como una fuerza en mi interior que arrastra una corriente, que me empuja y me eriza el vello, que elctrifica mientras camino a ritmo de cualquier canción.


No todo tendrá que ser necesariamente perfecto para que sea feliz, no tendré siempre que ser feliz para entenderlo, o entenderlo para ser feliz


Jommy Nivek

Recorro con los minutos labios distintos a los míos, y escucho que la vida no siempre es perfecta, tomo la curva de tu cuello a la derecha y sonrío. Y escucho que te toma por donde quiere y donde quiere te suelta y me agarro a tu mano. Y a veces siento que el vértigo vacía mi estómago y lo prende de miedo, pero supongo que esa misma sensación es la que me despierta.

Al levantar el vuelo el cielo no tiene límites


Jommy Nivek

Primer pinito periodistico - ARTE

ARCO CUMPLE 30

La capital acoge la trigésima edición de la exposición de arte contemporáneo ARCO incluyendo, además de algunas de las últimas tendencias en arte, un recorrido por los últimos treinta años de certamen a través de imágenes representativas.

Las nuevas tecnologías inundan ARCO más que nunca, dentro y fuera. Cientos de aficionados al arte se acercaron durante los días de la exposición y capturaron algunas de las obras más llamativas de la edición pertenecientes a las 197 galerías que participaron en el evento. Cámaras y móviles de última generación lanzando flashes por todas partes, para retener un trocito de obra sin tener que pagar los miles de euros que cueste. El arte contemporáneo no deja indiferente a nadie, y la mezcla entre pintura, fotografía y escultura formando obras totales y llenando stands parece ser la tendencia actual. Por no hablar de las proyecciones de luces y algunos inventos que mezclan la tecnología y el arte; una figura humana proyectada en la pared a través de cortes en la campana, o el ganador del premio al arte BEEP del Arte electrónico, devolviéndonos nuestro ojo reflejado en una enorme esfera.

Del lado de la mezcla de texturas y distintos tipos de pintura y técnica tenemos la muestra de acrílico y acuarela del sevillano Miki Leal. Entre las fotografías las panorámicas de ciudades o la mezcla realidades paralelas que se cruzan de marco son lo más abundante, como la obra de la portuguesa Helena Almeida. En óleo cabe destacar el maravilloso ejemplar de Antonio López “Madrid desde Torres Blancas” otra de las genialidades del manchego que sigue pintando la capital española con una precisión y un realismo que nada tienen que envidiar a las tendencias opuestas que abarrotaron los pabellones 8 y 10 de IFEMA. Como los “Deminscapes” de Soi-Young Choi de origen coreano; cuadros de paisajes urbanos creados con tela vaquera, entre los que se encuentra una enorme pieza de una ciudad costera especialmente decorada y sin duda muy chic. Es posible que la aceptaran también unos metros más allá en la exposición de la Semana Internacional de la Moda Madrid.

El stand del País fue sin duda uno de los más efectistas gracias a un gigantesco montaje que trata de capturar un instante, como fotografiado, de la destrucción de una oficina que salta por los aires. Bajo la firma de la pareja de los artistas totales cubanos “Los Carpinteros” (Marco Antonio Castillo Valdés y Dagoberto Rodríguez Sánchez) miramos esta enorme metáfora quizá a la crisis que ha hecho estallar las oficinas, quizá a la que ha hecho estallar el concepto del trabajo en un espacio físico por el de internet; pero temas filosóficos aparte la obra no puede por menos que provocar una mal disimulada boca abierta a los visitantes que si acercan la mirada verán que hasta los bolígrafos están sostenidos al borde de la caída y la destrucción.

Pero una vez más la escultura es la gran protagonista del nuevo siglo con obras como “For my father” de Gerard Demetz con un corte algo más clásico y una profunda mirada a la infancia; o la divertida -sin dejar de ser reveladora- instalación del colectivo Kimberly Clark para la galería Luis Adelantado, mostrando a una mujer rodeada de casquillos de cerveza (marca Heineken, la cual precisamente presentaba una botella muy original en el evento) y vestida tan contemporáneamente que se la puede confundir con una visitante. Cerca también encontrábamos el montaje casi de película de Disney de Mario Mauroner que parecía fuera de lugar en medio del stand de la galería austriaca Contemporary Art, y traía reminiscencias de las figuritas de porcelana de la infancia de toda niña, algo mayor ya. Sin embargo la obra “Let’s get lost” de Álvaro Alcazar captó especialmente mi atención por dos motivos esenciales. El primero es la gran carga emotiva de la imagen religiosa de Cristo crucificado, que aún sigue siendo un icono, y que, quizá por su sobre explotación en la cultura pop ha ganado aún más fuerza, con el añadido del uso del negro azabache. El segundo motivo es la elección del cartel de luces, y la ironía de la frase sobre el icono en sí, la superposición del ejemplo de encontrarse a sí mismo, la santidad, la bondad extrema, junto con una llamada a la perdición en una evocación muy sensualista y muy vinculada al mundo de la noche y el espectáculo.

Por último mencionar la presencia de los montajes Focus Rusia que trataron de acercar el lejano país con distintos ejemplos como las creaciones audiovisuales de Marina Alexeeva o las obras tituladas “Radical Abstractionism” del artista exiliado Avdey Ter-Oganyan, censuradas por el gobierno de Putin. O la gran presencia de arte japonés de la exposición, un gran ejemplo: Minako Abe y sus coloridos paisajes o las impactantes imágenes derretidas de “Sleeping Beauty” de Miwako Iga.