jueves, junio 16, 2011

Stab me!

Cada segundo que dejes volar una mariposa se alejará más de tí. Igual funcionan las ideas, las personas, las emociones... en un segundo más o menos dan un paso en cualquier dirección, como si soltaras de la cadena una especie de catástrofe natural abocada a seguir recreándose en sí misma.
Las palabras que decimos, la información, el dolor, todos se extienden en oleadas, y como las mariposas, provocan huracanes en el otro extremo del mundo.
A veces cuando me despierto y me levanto poco a poco de la cama observo que por las noches he tenido una auténtica batalla campal conmigo misma en la que he llegado hasta a deshacerme de la ropa. Sé que son las repercusiones de algo, en mitad de la noche, cuando el subconsciente se apodera de todo y lo controla para sí. Me pregunto entonces mirando a través de la ventana los rayos de sol, qué estaría en mi cabeza. Algunas veces no tengo ni que preguntármelo y la tristeza desciende a oleadas por mis párpados, mis manos, y se concentra en mis piernas hasta que me siento en el suelo o vuelvo a la cama. Lo verdaderamente interesante sucede cuando no lo sé, cuando debo buscar en la atmósfera de la habitación los retazos de mi sueño, que casi siempre soy capaz de rescatar, cuando debo hurgar en mi memoria qué ha ocurrido mientras dormía. Y a veces esa pequeña aventura que dura mientras desayuno, me ducho y me pongo en movimiento, es el momento que decide cómo de maraviyoso será mi día, la cantidad de sonrisas que podré sostener hoy.

Jommy Nivek