sábado, febrero 05, 2011

Never heard such a story

Hay días que levanto como si no levantara, días que aunque camino y hago cosas es como si siguiera tumbada en la cama, pensando, sintiendo, dejando que mi cuerpo se sumerja en un estado extraño en el que la vida y el presente tienen poco sentido y solo sirve lo que esta ocurriéndome de puertas para adentro. Algunos creen que es depresión, yo sólo puedo sentirme catatónica, como si el mundo a mi alrededor dejara de importar, como si lo único que valiera son las constantes divagaciones de mi cerebro, las series, las guarrerías que como, mirar la luna por la ventana mientras me fumo un cigarro, la soledad, el silencio. Estos días pasan dejándome atrás, como si no bastaran, y mi ánimo inevitablemente recupera el curso real y se une de nuevo al mundo; y entonces los añoro.

La capacidad de aislarme, la capacidad de mirar por horas una imagen y segundos después no recordarla, la capacidad de ensimismarme, de concentrarme hasta la ceguera. La extraño. Porque la mitad del tiempo el mundo para mí no merece la pena.

Porque dentro de mí, en mi cabeza, las cosas cobran un sentido nuevo, se cubren de luz, las entiendo.
Pero fuera, fuera nada tiene sentido ni luz.


Nunca he escuchado nada parecido a una historia que sobrepase ese estado, que vierta agua limpia y dulce sobre las sedientas bocas de los hombres que aún creen en el amor y esas cosas


Jommy Nivek

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