sábado, febrero 05, 2011

Mañana llegará pronto

Porque cuando llega la noche, cuando llegan las cosas buenas y las malas siempre marcas un número, envías un mail, un sms; y siempre esperas que al otro lado una voz responda y te calme, leer unas palabras de consuelo, sentir un abrazo inesperado. Y cuando llegan esas cosas, cuando sientes que tienes un lugar en el mundo, un amigo, un apoyo, sólo puedes sonreír. Dan igual los fallos, los errores, da igual que a veces la caguemos o seamos bordes, da igual que hagamos daño... lo que importa no es lo que hemos hecho si no lo que hacemos por recuperarnos, por curarnos, por avanzar.
Hubo un tiempo en que pensé que los amigos no debían fallarte ni herirte, que los amigos tenían que ser siempre fieles y hacer las cosas de modo que te hicieran sentir bien pasara lo que pasase y se preocuparan de tí. Ahora creo que los amigos de verdad siempre te fallarán, que siempre habrá malentendidos, meteduras de pata, peleas y gritos... pero que después vendrán a salvarte, te escucharán, te dirán lo que nadie más te dice, para bien y para mal, estarán contigo hasta cuando no los quieres cerca, y a veces cuando los necesites no aparecerán, o sí, quién sabe...
Los amigos no son perfectos, y no por ello debes dudar de ellos o esperar, pero si alguien que te hiere se para junto a tí, te mira, te ayuda, te levanta y te cura las heridas (incluso las que él mismo te inflingió), entonces ten por seguro que es una de esas joyas raras que debes guardar en el baúl de los tesoros.
Si alguien te hace sentir que merece la pena estar aquí, entonces no tengas miedo de agacharte y ayudarle a levantar, de decirle lo que pienses aunque pueda sonar mal, de animarle, de perseguirle para verle en contra de las rutinas o lo que sea, en contra del orgullo, de los prejuicios, del olvido.

Por las noches que amamos en silencio
Por las noches en que nos sentimos vivos
Mañana llegará pronto


Jommy Nivek

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