sábado, febrero 05, 2011

Love the way the sea eats the sand under my feet

Siempre he pensado que las fuerzas externas tratan de aplacar todo lo que nos convierte en nosotros, todos nuestros deseos primarios, las cosas que nos identifican, aquello por lo que somos diferentes a esa persona y esa otra y aquellas de más allá. El mundo, como el mar, viene a pulir todas las esquinas de la diferencia para convertirlas en superficies pulidas, redondas, pertenecientes a la misma y única masa de "los demás". Y aunque lo sepamos o no nos dejamos, aunque creamos que lo evitamos o que somos especiales poco a poco nos gana el terreno la rutina, la responsabilidad, las historias pasadas, los miedos. Unos tardan más y otros menos, pero supongo que a todos les llega la hora. Mientras nos resistimos nos atenaza todo en un mismo punto único e inconfundible de esperanza y desesperación, caminando por el filo de una navaja entre nosotros y ellos, sintiendo que nos observan, queriendo encajar y a la vez ser nosotros mismos. Hasta que un día caemos a su lado, al lado de "esta es la cruda realidad", el lado que dice "aquí no se puede soñar despierto", el lugar en el que nosotros somos parte de una cadena y no YO, y sí, allí encajamos. Elegimos ser otros y estar acompañados, nos convertimos en una oveja más, balamos, y juramos que siempre fuimos así y que seguimos siendo nosotros y siendo únicos.

Quizá todos sintamos eso, quizá sólo lo sintamos algunos. Puede, aunque no lo creo, que sea solo yo.

Estas veces juraría que hay algo más fuerte, algo tirando de los hilos y tratando de hacerme ver cómo debo ser, qué debo pensar y hacer. Y yo me resisto, construyo mis propios mundos y me siento sola en ellos, siento que los demás se dejan llevar y se convierten en "los demás", siento como tratan de arrastrarme con ellos, mientras yo me mantengo peleando al lado en el que se dejan atrás las esperanzas, los sueños, los antojos, las novelas de aventuras, la ilusión. Que yo me mantengo en este lado peleando por la utopía de permanecer con mis aristas intactas y arañar el mundo y ser arañada, dejar las marcas que me hacen yo sin esconder, no esconderme por no hacerme más marcas. Y aunque me haga sentir triste cuando miro al otro lado todas esas caras felices que sienten paz, dentro de mí se agita un huracán, y quiero ser consecuente con él, se agitan ideas y sentimientos grandes que quizá ellos nunca se acerquen a sentir. Si me los arrebatasen perdería algo más importante que ser feliz o estar acompañado, perdería lo que me hace ser única, lo que me hace respetarme y quererme. Y sí, trato de mantener el orden en mi vida y sonreír, pero nunca podría dejar atrás todo lo que sé y he vivido, nunca podría volver a ser inocente, nunca podría dejar ir los días sin magia y desastre.

Lo sé, es un sinsentido, pero a veces la tristeza provoca eso en mí, sinsentidos sobre como lo más importante esta dentro, porque si no olvido nunca eso no seré ellos, no seré infeliz, no caminaré dando tumbos y siendo quien nunca quise ser


Jommy Nivek