sábado, febrero 05, 2011

"Hay dos tragedias en la vida, una perder lo que tu corazón desea, la otra conseguirlo" George Bernard Shaw


Hay un camnio de huellas chiquititas hasta donde llego, en algunas hay escritos breves cuentos de amor, en otras grandes elegías o ficciones, muchas estan escritas en sangre, muchas tratan de dolor, demasiadas... Unas pocas brillan como estrellas y se esconden en lo profundo de mi corazón para sorprenderme en mitad de una conversación y darme una descarga eléctrica.
Si me pusiera a contar todas esas huellas no acabaría nunca, necesitaría una vida nueva para contarlas, porque día a día he vivido huellas profundas sin proponérmelo, y la novela de aventuras que quise vivir de pequeña se ha cumplido. Ha habido caballeros, torres y princesas, ha habido guerras y amores, enanos y gigantes, espadas y dragones. En lo alto de una torre se ha oído sollozar y tocar una campana que llamaba a la lucha. En mitad de una tormenta un barco naufragaba y un valiente pirata lo ha salvado hundiéndolo.

Hay incongruencias en todo cuento, en toda historia, en toda vida. Las de la mía no creo que sean distintas a otras. Pero quizá lo que yo he aprendido o he llegado a ser gracias a ellas si sea distinto, quizá he completado una de esas espirales y ahora ese camino de atrás sólo es eso, un cuento, algo que no volverá. Quizás un día me de cuenta de que toda esa historia mágica que he vivido es una suerte de recompensa por los golpes, y haya sido lo que haya sido de ella lo importante no es la historia en sí, lo importante soy yo. Que ha dejado de ser prioritario ganarse el cielo o el infierno, saber más o tener la fuerza de un titán... que lo que realmente válido no es qué soy, sino ser lo que sea que soy, sin pelearlo