martes, marzo 30, 2010

Even if sky is fallin down



De algún lugar saqué la teoría de que el modo en que las sociedades se deshacen de sus muertos es un buen síntoma de su grado de desarrollo...


¿Cómo te deshaces tú de tus muertos, de tus dolores, de tus fantasmas, de tus deseos, de tus frustraciones, de los errores que cometes, de las fantasías que nublan tu juicio, de las noches de insomnio y el cansancio que generan?

Con delicadeza bajé la mirada sobre el cadáver de un pasado turbulento y lloré. Pero las lágrimas no son simplemente un consuelo, una despedida, un estado de la materia facial... las lágrimas limpiaban mi mente, liberaban una paz extraña sobre mis músculos... Y al fin fui capaz de prender fuego a los recuerdos buenos y malos, observando como estallaban en haces de luz y color mientras el calor me reconfortaba. Y al matar uno a uno cada uno de aquellos gestos me sentí feliz, fue un borrón y cuenta nueva a lo grande... fue lo que necesitaba en aquel momento y me trajo aquí... soy feliz?, estoy orgullosa?
Quizá sí
Pero con el tiempo... he comenzado a no saber quién soy, he comenzado a extrañar esa vida caótica de recuerdos, esa vida de pasado y lágrimas, esa vida de normas y estoicismo, esa vida de filosofía y música de jazz, de tabaco liado e ilusiones ópticas, de colocarme lentamente con la vida y a través de ella.

Soy como uno de esos soplones... testigos protegidos... Soy como uno de ellos. He perdido toda mi vida anterior y ahora tengo que reescribir nuevos datos, memorizarlos, entenderlos... Tengo que encontrar y asimilar un nuevo yo que no sé ni alguna vez he deseado.
Y sé que lo hice por un motivo... porque ya no podía convivir más conmigo, porque me descontrolé brutalmente poco a poco.
Aunque ahora mismo... creo haber perdido demasiado a cambio de casi nada. Es cierto que me quiero, es cierto que me cuido en cierto-punto... pero sigo siendo la chica taciturna de siempre que desfasa en noches absurdas y sigo odiándome de vez en cuando mientras el whisky me inunda la garganta, y ya no tengo la fortaleza de entonces para aguantarlo...

Esa que aunque cayera el cielo sobre nuestras cabezas, fuese capaz de sonreír sin miedo


Jommy Nivek

miércoles, marzo 24, 2010

sometimes music flows to dance you



Quiero unirme a tus pasos en este baile de luz, quiero caminar a tu lado altiva y observada, no temerle al aire ni a la vida, no llorar nunca más. Poder mirar esas pequeñas cosas que saltan a nuestro alrededor inquietas, y acogerlas para besarlas. Devolverlas a su lugar sin más despedidas que una mirada. No entiendo cómo podría salvar este abismo que hiere para llegar hasta tus brazos, me faltan horas, me faltan fuerzas y sentidos para poder amarte. Y no se cómo ser acompañada de esta música. Adelantar un pie, el siguiente, e inconscientemente viajar entre tus brazos con más fuerza en cada paso.
Aflorar un sentido a tus mejillas y no encontrar explicación. Busco entre los cajones de mi cuarto la esperanza de otras veces y oigo deshilacharse el viento al otro lado de mi ventana plagado de motas de color. La pupila ha crecido lentamente hasta ocupar el ojo entero, y abrir la persiana me ha herido eternamente. Tengo quemado el cerebro por tu luz. Pero no lloro, permanezco de pie hasta que pueda observarte sonreír en los pequeños detalles. Los árboles verdes, las luces pasear, el sonido del agua que algún privilegiado retiene en un paraje cargado de vida en su estado más primario y bello, carente de las comodidades de esta ciudad en la que busco recovecos para escapar.
Y caen los retazos de otro tiempo y vuelven a resurgir. Nacen. Luchan. Horas de dolor y rastros de sangre que al poco brillan, se dispersan y emanan luz. Una libélula alcanza el otro lado del río y juega entre las flores en todos los cuentos. Nunca estamos seguros de nuestros principios hasta que los rompemos y los vemos separarse en este aire claro y dulzón. Las libélulas son esas hermosas hermanas a las que jamás dañaríamos, entonces, ¿por qué matamos a las moscas? Una nana agazapada en mi regazo silba contenta porque ha encontrado donde posarse y crecer. Me cuenta historias de otros tiempos, de otras libélulas, otros ríos, otros dolores. Dónde ser. Donde alzarse y volar y crecer. Donde ser todas las maravillas del mundo y no jactarse.
La belleza esta escondida en un pañuelo en algún lugar remoto que no recuerdo. Y al repasar las fotografías veo la misma historia una y otra vez que nace para ser feliz, pero acaba muriendo. Así como el tiempo te ensalza en rostros que no conocías para dejarte huellas silenciosas, así quiero yo divagar. Así quiero yo sentarme sin más compañía. Con el calor abriendo mis poros y la brisa, o el aire acondicionado, ¿para qué engañarnos?, erizando el vello de mi piel. Ver en ese ciclo todos los demás ciclos. Sentirme sabia por los años conocidos. Y mecerme al compás de la noche estrellada de mayo que siempre esperas y nunca llegas a alcanzar.


Jommy Nivek

Have fun mini Larra

No gusto de compartir la pasión de mis conciudadanos por la vida pública ajena, no hay día que no lamente profundamente cada tertulia que llega a mis oídos de forma involuntaria, procedente de cualquier viandante. Me exaspera enormemente la importancia del asunto para la sociedad. Cuánto más si se trata de un amigo.
Trato de no ser impertinente y desviar miles de conversaciones hacia campos más amenos, pero parece que no llega otra cosa a sus secas seseras que no sea el hablar de todos y ninguno a un tiempo.
-Que si Fulanito ha hecho esto.
-Que si Nosequién ha dejado a su mujer y a sus hijos en la ruina.
-Que si mientes tú, que si no yo más y se acabó la historia.

¡Ay si deslenguasen a quien hizo por primera vez de correveidile! Que de ahí es de donde emanan éstas barbaridades. ¡Más que seres humanos gallinas diría yo! Todas esas mujeres, que bueno, siempre ha sido cosa de mujeres chismear, pero, ¿y los hombres? Lo mismo, parecen comadres en jarras a las porterías, de ventana en ventana, a grito pelado o en susurro. Y siempre la misma serenata.
-Que si Menganito viste asá…
Que no digo con esto que mujeres y hombres diferentes. Cada uno a las mismas puede, pero yo que pensaba que en eso de no chismear lo menos habían adelantado los unos por los otros y ahora con la igualdad la cosa se nos vuelve del revés. Todo siempre tierra ganada, tierra a perder.
Y yo me pregunto: ¿Y a ustedes qué les importa si Fulanito, Menganito, Juana, Pura o Asunción, hacen, deshacen o enredan? ¡El caso es darle a la sin hueso que es un gusto! Si el mismo empeño pusiesen en estudiar, trabajar, ser hombres de provecho para sus vecinos, no digo ya para su país, que también; pues otro gallo cantaría. Este sería lo que llamaríamos otro país. De costumbres se edifica uno en los cimientos, y cuánto más abajo mires más podrido.
Porque no hay día que no lo oiga. No hay día que no me acompañe el runrún. Si hasta en periódico serio, ¡por amor de Dios!, hasta ahí tengo que leer cada día el chisme de boga.


Jommy Nivek

un lugar lejano

Lo más lejano que puedo traer a mi cabeza es el pasado. Recuerdo un lugar tranquilo y apartado de Asturias, donde mi abuela se crió durante la Guerra Civil. Los caminos son de piedras, a veces los atraviesan pequeños riachuelos que en primavera detienen al viajero poco preparado. Allí, una casa casi en ruinas asoma sus ventanas ya cascadas a la luz. Junto a uno de los laterales de la casa un enorme prado en miniatura se despliega ante mis ojos descubriéndome mil cosas que no comprendí y el tiempo me enseñó.
El cielo siempre cargado amenazaba a todos los habitantes, pero yo permanecía en el jardín, inalterable a otros sonidos que no fueran el silencio y mi propia risa, a otras imágenes que no fueran hormigas al pasar cargadas de comida. Un gato oscuro me miraba desde un rincón escondiéndose de las nubes bajo las ramas de un nogal. Yo no me escondí. Minutos más tarde comenzó
Caía lentamente, besándome el pelo, la cara, los brazos, los pies. Esa amarga pero suave y tierna. Invisible prácticamente. Mojaba de forma distinta, y cuando después oí calabobos no encontré explicación, pues parecía un baño apacible de tranquilidad y respeto. Que mojaba lentamente cada rinconcito de forma concienzuda y eficiente, pero que no alteraba tus sentidos, que no molestaba al pasar lamiendo el cuerpo en su camino al piso. El olor. Nunca podré dejar de sentir el olor a tierra mojada en mis fosas nasales, cuando pienso en aquel trozo de hierbajos azotado por el aire, que desprendía ese aroma amargo de entrañas expuestas. Pues toda la vida de la tierra muerta explosionaba en su contacto con aquella ducha fina que me cubría ya los ojos.
Aquel paraíso lejano de ingenuidad y respeto por lo extraño, de admiración, de paz inocente no regresará jamás. Y por muchas veces que busque hoy entre las ruinas de aquella casa que el tiempo ha maltratado tanto, doce años han cambiado el punto de vista, y con él, lamentablemente, el paisaje.


Jommy Nivek

Escenario B

Hay un montón de papeles en un rincón oculto a los ojos simples. Son un montón aparentemente desorganizado, pero solo aparentemente. Porque dentro de esta masa informe que un atento observador descubrió un día por casualidad, hay todo un cosmos. Una sociedad diferente, independiente del tiempo y la desidia. Insistentes reivindicadotes de la historia y el honor de las letras escritas. Son más que papel, más que letras, son una historia.
Pero en un momento dado una señora de azul los ha recogido del suelo y los ha enviado a reciclar, mañana serán otras historias.
Como las que vuelan de boca en boca por los corredores llenos de gente. Nunca se entienden las propias palabras, salvo alguna brutal interrupción, sólo ese ruido de fondo a base de sonidos independientes que ha acabado siendo sólo la banda sonora del día a día. Aquellos se preguntan, éstos se contestan, yo te digo y te repito; el eco nos acompaña todo el camino. Un eco que vibra en las paredes de hormigón y morirá algún día entre ellas.
En la cafetería algo más que el café se cuece. Dos ojos se llaman. Sí, se encuentran. Se contaminan de deseos e ideas, se instan a continuar, se persiguen. No paran de jugar en sus órbitas lanzando destellos de luz que sólo ellos pueden captar. Están locos los unos por los otros. Juntos sus colores parecen magia. Nadie pensaría que hay magia en una facultad con título de Ciencias de… pero la hay.
La misma magia que nos haría falta para averiguar


Jommy Nivek

Escenario A

Te veo alejarte cada día, salir a una luz que desconozco, darme la espalda. Cada día que pasa tus ojos me resultan más extraños que el día anterior. No recuerdo tus manos, ni tu voz.
Hay un túnel donde antes estaban nuestras vidas, y te veo caminar, alejándote de mí irremediablemente. Yo, ingenua, trato de alcanzarte, pero no lo consigo, estiro mis manos para tocarte, pero no puedo. Es imposible. Y cuando desisto, noto en mi nuca miles de ojos clavados paralizándome. Y me siento una sombra entre luces cegadoras, y no hay un rostro al que pueda asirme, aunque no sea amigo.
Ha sido el día a día, las obligaciones, la rutina. Nos casamos jóvenes, nos quisimos mucho, pero ahora no sé dónde quedó aquello. Siento tu presencia silenciosa en algún punto de la misma habitación, de la misma vida, pero no lo comparto, no puedo llegar a él y asirlo para que no huya de mí. Le he echado la culpa al trabajo muchas veces, pero ya no pienso más así. Deshojando la situación sólo puedo acusarlo de detonante del caos, pero no es la causa. Nosotros somos la causa de la desgracia, nosotros hemos dejado de intentar alcanzarnos el uno al otro, nosotros nos hemos perdido. Y ahora creo que la distancia es insalvable.
Pero cada mañana me levantaré para intentar llegar a ti.


Jommy Nivek

Un recuerdo en la nevera

Querido amigo

Te escribo por lo extraordinario de este día, hoy (no vas a creerlo) me he encontrado con un viejo amigo nuestro. Seguro que tus baúles empolvados recuerdan los torbellinos que el alma extravagante de Carlos solía formar en torno a historias sobre lejanos tesoros, y piratas de hoy y de ayer, como siempre.

Pero no son solo esas las noticias. ¿Me creerías si te dijera que nuestro amigo perdió esos recuerdos? Cuando le pregunté qué hacía vagando sin rumbo no supo de qué hablaba, como si su errático camino no fuese de hoy, si no de tiempo atrás, como si el espectro que veía ante mí no fuese consciente de su demacrado aspecto, antes jovial y venturoso. Cuando hablábamos lentamente de viejos tiempos le pregunté que leía en aquel momento, cómo cualquier otra pregunta, sin objeto alguno, lanzada al azar. Y parece ser que el azar acertó en la diana más oscura. Se me quedó mirando embobado, como si hablará de otro planeta. Sinceramente le envié a tu casa porque me dejó preocupado. Nunca vi nadie tan perdido, o no me paré a mirar lo suficiente.
Su olor habitual, dulce y fresco, su boca brillante, que cacareaba en risas estridentes que inundaban el cuarto; sus ojos amables, que te invitaban a abrazarlos y besarlos; todas esas cosas habían desaparecido de su rostro, dejando apagada su piel, su pelo, sus ganas de vivir el mundo, como en los cuentos. Sí, como cuando de pequeños guiábamos nuestras bicis (o ellas nos guiaban a nosotros, no sé) y nos tumbábamos en el césped a leer, a compartir inquietudes.

¿Qué clase de medicina puedes darle a quien parece haber perdido el alma, el duende que habitaba ruidoso sus párpados, y entrelazaba sus pestañas para salir volando a otro mundo, pasando hoja a hoja la vida? ¿Qué haces para recuperar ese extraño qué se yo que le tele transportaba al estado donde la materia es casi invisible, translúcida como la seda que cubría su cabeza; esa presencia ingrávida que invitaba a vagabundear por palabras suavemente musicales? Yo no lo sé, y tú, con tu radiante sabiduría, con esa magia que te traspasa en tus lecturas y quehaceres, sabrás mejor que yo guiarle, enseñarle de nuevo a sustentar su vida en esas sagradas caricaturas que la vida, la lengua y el seso llamaron letra.

Odio descubrir lo que la dejadez hace al mundo, como va royendo lentamente, carcomiendo la existencia. Como el dejar de leer y de pensar mella las personas. No lo sabía hasta hoy, y lamento haberlo descubierto de esta manera, reconociendo esa cara antes amiga entre la multitud, callado, apagado y gris como jamás imagine encontrarlo. Tú nos avisaste, pero él no escuchó, prefirió las chicas y las cervezas a beber el elixir cálido que sabía y aún me sabe a cereza, que me toca con la misma sensación fría y húmeda. Eligió los eventos sociales y las relaciones míseras que los envolvían, en vez de rozar esa fina y esponjosa capa que recubre misteriosa los relatos célebres, y los no tan célebres, el crujir de sus páginas y requiebros.

Pero me congratulo en comunicarte, sin embargo, que yo si seguí tu ejemplo, y leí, y pensé, y opiné, y salí a la calle siendo persona, y desperté con lágrimas en los ojos tras una trágica escena y me dormí entre mil sonrisas con una breve comedia. Me acuné en rostros que acuñaban viejos mitos, viejas soledades, viejos fragmentos agradecidos o degradantes, analíticos y desesperantes que emborronan el cerebro unos instantes para recobrar la luz en un punto muerto. Hoy leo lo que la vida, rítmicamente, me permite, y lo que no.

Espero impaciente un tiempo dorado en el que volver a sentarme a tu lado y compartir esta melodía firme pero sensible de las hojas pasando y nuestros ojos registrándolas. Ojala arregles el desencanto de Carlos, y volvamos a sentarnos, así, los tres murmurando. Él, que no supo que cuando uno pierde el don que la lectura otorga, pierde el amigo que la acompaña, la calidez espontánea de la vida que cae en gotas fragantes, el conocimiento de la propia existencia. Él, que muere brutalmente en regazos que decidieron obviar el sufrimiento de perderse, sin haber vivido apenas un segundo, sin haberse conocido apenas un momento.

Tu amigo que te quiere.

... Auxilio...

Por dentro mi mente pide a gritos que la salven, pero nadie escucha, nadie mira más allá de mis pupilas el alma que se retuerce de dolor, que se siente muerta cada día al levantarse... ¿las cicatrices han destrozado todo lo bueno de mí?

Porque ha sido una bomba, yo he sido una bomba, la vida ha pasado atropellándome y he explotado por dentro dejando huecos gigantes y escombros en mi vida, y cada vez que trato de poner cimientos nuevos el suelo tiembla y siento que voy a perderlo todo. Cada vez que hay algo bueno hay un millón de peros alrededor que no me dejan ser feliz, que no me dejan ser yo, que no me dejan respirar.

Nosotros siempre somos nuestro peor enemigo, instándonos a seguir aunque no queden fuerzas, destrozándonos el corazón en charadas. Pero si tiene algún sentido la vida, las zancadillas, los reveses que unos pocos no dejamos de encontrar... es ese... Descubrirnos y querernos, esforzarnos y obligarnos a dar un paso más...
No dejar que explote todo lo que llevamos dentro

Porque si explotara quizá nos ayudarían, y sí, puede que nos sintieramos mejor, pero ya no quedaría nada dentro de nosotros por salvar, ya no seríamos más que un montón de escombros en manos extrañas.


Todo sería más fácil si dijera lo siento, si lo sintiera, todo sería más fácil si me arrodillará y dijera socorro para que alguien me rescatara. Todo sería mejor si evitara la cabezonería y me concentrara en ser feliz. Pero, cómo sería yo si pidiera ayuda? ¿Cómo sería yo si me rindiera, si dijera: esta bien, no puedo más, ayúdame? ¿Sería yo? ¿Sería más feliz?
Ya no es el sentimiento de debilidad, no es la falta de práctica o los años acostumbrada a vivir como lo hago... es basicamente que si de verdad me rindiera y me tirara al suelo, si pidiera ayuda y llorara frente al mundo, si me desmonoronara ahora mismo bajo el peso de la existencia... ya no me quedaría esperanza para nadie, ni siquiera para mí. Y no podría vover a amar, ni a sonreír, no podría volver a pelear ni a ser sincera... se rompería algo muy dentro de mí que ha mantenido dentro del dique todas las lágrimas que no he querido que salieran fuera... Y necesito que así siga, siempre necesitaré que así sea.


A veces las guerras son más sangrientas de lo que esperabamos, y no por eso nos retiramos ni dejamos de aguantar, por el contrario ofrecemos resistencia.
Resiste, haz caso a esa voz en tu cabeza, tú puedes! Siempre


Jommy Nivek

Pides deseos...

...pero todos se los lleva el viento. Y acaban amontonados entre miles de hojas muertas, y en el momento menos pensado el barrendero borrará todo lo que quedaba de ellos. Puedes correr y volar, puedes creer que llegarás y alcanzarás cada objetivo del mundo, pero, sabes?, no es verdad. La vida va mas bien de aceptar que no siempre llegarás a lograr siquiera lo más chiquito que desees.

Como apagar las luces hoy antes, como cerrar despacito los ojos sin que las lágrimas desciendan hasta empapar tus mejillas y descender cuello abajo. Estás desprotegido, así es la vida.

Vive sin miedo, vive sin protecciones, vive sin lamentarte demasiado de los golpes... Llega al final sintiendo que has sido un valiente. Llega al final sintiendo que ha merecido la pena el viaje.


Jommy Nivek

we need, we move

Nada permanece demasiado tiempo, todo se marchita, la vida se va desgastando. Los lazos que desatas y dejas sueltos se pudren, y mientras, los espacios se van estirando, y los lazos que antiguamente tendiste, cortos, cercanos, ahora deben crecer infinitamente, recorrer caminos enrevesados y alcanzar su antiguo hermano. Si tan sólo fueramos capaces de no necesitar perder para cuidar, si tan sólo pelearamos por lo que tenemos en vez de por ganar.


Cada día puede ser oscuro, muy, muy oscuro. Todo lo oscuro que quiera. Yo recuerdo su olor, recuerdo su pelo, recuerdo sus ojitos mirándome fijamente, recuerdo sus labios recorriendome, sus manos; y la luz parte desde el interior de esos recuerdos para darme calor por dentro e iluminar cualquier obstáculo que tenga.

... (03)

-Estoy cansada de que creas que vivo para tí. Que creas que siempre estaré aquí. Porque debes pensar que sólo existo cuando estoy a tu lado, y que cuando te vas me hundo en el suelo y desaparezco. Pero no es cierto, ¿sabes? Cuando tú te vas y me dejas sola sigo existiendo, y tengo que existir sola.

Si pudiera matarla cada maldita vez que no puedo decir nada para escusarme. Si pudiera borrarla de mi memoria para no saber lo infeliz que soy al no tenerla, al tenerla y poder perderla, al alejarla y al acercarla a mí; mientras ella se revuelve robándome fuerzas. Y yo sonrío y desciendo sobre su boca con fuerza hasta que deja de moverse y parece hechizada, o muerta.

Pero a veces, sin más batallas, devuelve mis besos con dulzura, y se olvida de ser la niña mala por un rato.


Jommy Nivek

... (02)

-No me preguntes porqué estoy triste y hazme sonreír.

Solía odiar que siempre llevara razón en todo, que siendo una mocosa como era, tuviera tantas frases sabias y cuerdas. No pegaba con su personalidad, no pegaba con las calcamonías que se ponía por miedo a arrepentirse de un tatuaje de verdad, la adicción al chocolate, la incomprensible forma de tropezarse con todo con esos pies tan diminutos, la sonrisa de pato que cruzaba su cara cuando se sentía satisfecha.
Pero si no lo odiase tanto no la amaría en absoluto. Eran todas esas cosas odiosas las que hacían de ella alguien distinto. Eran todas aquellas pequeñas tonterías las que me hacían perder la cabeza por ella. Porque era única sacándome de quicio. Era única recordándome cada vez que llevaba razón. Era única haciendome sentir que podría perderla a cada segundo.
Me enseñó a vivir cada día como si fuera único. Y dejé de temer a la muerte hasta que se la llevó consigo.


Ojalá fuera la clase de persona capaz de derrumbarse, capaz de dejarse llevar por la ira, el odio, el rencor, la tristeza, la alegría. En lugar de eso, una especie de anestésia global envuelve mi vida, y me hace desear segundos de adrenalina que me recuerden que sigo aquí, que no he muerto del todo. Ojalá hubiese dejado que alguien en algún momento me hubiera cuidado, pero quizá eso solo serían ahora más golpes, no es cierto?
Así que creo haber acertado y sonrío con ganas de más, porque sólo puedo dejar que pasen los días para seguir demostrándome que vale la pena dejarse llevar, divertirse, amar. Que vale la pena soñar y dejarse rodear por unos brazos.


Jommy Nivek

interlucido 1

Porque no podré hacer los viajes por tí, y a veces no podré ni hacerlos contigo. Siempre veo un enorme adiós en los labios.
No te quiero menos pero no puedo quererte más

Hay una linea que no puedes cruzar, hay una linea, al final de mucho pelearte con el mundo que no puedes atravesar, y eres consciente, con las mejillas naufragando, y te das cuenta del precio que has pagado por perseguir un sueño que ni siquiera sabes cuando comenzó a ser tuyo...
No puedo dejar que me ahogue la corriente cuando no tenga tu mano sosteniéndome a mi lado

... (01)

Pero esta mañana me he levantado con su sonrisa enredada en su pelo, con su olor, con su fuego. Esta mañana la he tocado con el índice con miedo, sintiéndo por dentro que no era real. He sujetado su cuerpo, acercándolo al mío despacio, tratando de no hacerla despertar. Y en contra de su naturaleza activa, que huiría según la acercaras, se abrazó a mí, su cuerpo se acurrucó contra el mío, amoldándose, hundiendo mi nariz en su pelo y sus manos en mi pecho, solapandose a mí, como un gatito pequeño, rodeado de sábanas y calor, con sus enormes ojos sucios cerrados.

Pero como soy idiota tuve que besarla. Y la fierecilla de siempre abrió los ojos y me miró enfurecida, como esperando una disculpa que nunca llega a la larga.

Pensé que me atacaría con sus palabras cortantes, pero solo de dio la vuelta, y siguió durmiendo. O fingiendo que dormía. Cuando la abrazé por detrás, fuese como fuese, no se apartó de mi lado.


Jommy Nivek

So yeah im dumb

Te echo de menos hasta cuando te giras en la misma cama que compartimos, hasta cuando cierro los ojos y dejo de verte, aunque me abraces mientras duermo... Pasaría las horas en las mañanas, haciéndote cosquillas, leyendo fantasías, besando tus ojos... Porque somos los perfectos niños que se asustan y se protegen el uno al otro, que se hacen reir y llorar, que no se olvidan. Que no podrían borrarse del otro ni ser quemados, aunque se convirtiesen en pasado algún día.
No eres uno de esos huracanes que todo lo destruyen en mi vida. Al contrario... has despejado escombros en mi corazón y has creado un Estado de inopia y esperanza, un Estado de miradas a 2 metros de ilusión, un Estado de yonkilismo y sonrisas.

So smile...

Te amo


Jommy Nivek