miércoles, agosto 25, 2010

ZONA 0

Solo quedan cenizas donde tu estabas y no tengo dios al que rezar, no creo en nada. No tengo consuelo en pensar lo que vendrá, lo que he tenido. No tengo consuelo en creer que no he caído, aún da igual. Con el tiempo no es importante, no prospera. Con el tiempo da la impresión de no pasar nada, de haberse parado la vida en un ciclo de destruir lo que construyes con empeño, y sin contar contigo el tiempo sigue su ritmo, da vueltas al reloj, ves crecer los árboles que antes no existían, ves reír, ves llorar. Y en algún punto cercano pierdes la sensibilidad suficiente para sentirlo por dentro, pierdes la necesidad de esforzarte por conseguir algo, pierdes las esperanzas de que todo sirva de algo. Nada puede consolarte y sacarte una sonrisa, de ningún modo darás un pie al frente para salir del eterno círculo vicioso. Quizá sea masoquismo, quizá que no hay más modos de vida. Pero dentro algo se rebela ante la idea de no tener salvación en este mundo, y te empuja a esperar cosas grandes en un orizonte que aún no atisbo.

Y por eso...

Reivindico el derecho a llorar hasta que los ojos se me caigan.
Reivindico mi orgullo donde quiera que esté.
Reivindico las noches que he perdido en silencio.
Las noches blancas que ahora no puedo recordar.
Reivindico mi universo de posibilidades.
La felicidad o lo que sea de ella en un punto indeterminado.
Reivindico la salud de mis pulmones, las esquirlas de mis sueños, mi paz.
Reivindico el espacio sin fronteras de mi mente.
Mi lugar en el mundo al que llamar hogar.

Nadie nunca sabe cómo soy y estoy por dentro, nadie nunca entiende porqué me empeño en ello. Y dirijo rumbo a un puerto que no soy capaz de ver, pero dentro de mi lo siento. Quizá haya una vela encendida para mí en algún lugar muy muy lejos.

Duerme hasta que la respiración se pause y no duela, duerme hasta que la conciencia diga adiós.


Jommy Nivek

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