miércoles, agosto 25, 2010

Yo solo quería ser tu Taiga

No puedo explicar con una entrada quién eres para mí... lo que has hecho. Puedo decirte que me has fallado tantas veces que he querido matarte, puedo decirte que te echado de menos tantas noches que he querido morir. Puedo decir que pocas veces he reido y he llorado tanto. Que tu mano en mi cara, en mi hombro, en mi mano... era todo el vínculo que necesitaba. Y esta noche le digo de alguna forma adiós a todo como no lo había hecho hasta ahora. Me siento a llorar en la ventana, con la idea de dar un paso al frente y acabar con todo, con la idea de llamarte de nuevo, de acabar con el dolor aunque sea entre las sábanas, con la idea de parar de sangrar. Y no puedo. Me come por dentro pensar que no estás, que se ha acabado, que aunque no lo quería aceptar, quería fingirme fría y superarlo, lo cierto es que me desgarra por dentro amarte aún, a pesar de todo, sin más, amarte. Y esta noche comienza el ciclo de borrar poco a poco ese sentimiento de mi pecho, esta noche que no estoy entre tus brazos.

Come on, come on....
Esta debería ser nuestra canción



"los sentimientos que juré aquella noche aún los guardo"

Mi réplica de Nobu... mi historia de pelicula, o de pesadilla, o de qué sé yo. Mi cielo en la tierra y mi infierno en cada llamada. La partícula de choque que se adentró en mí. El sentimiento que nos recorre de lado a lado como arrancando el alma al escuchar una canción, al atraparnos en un abrazo, al suspirar, al mirar al cielo, al fumar, al comer bien, al mirarnos entre la gente y sonreir. Lo que no puedo explicar que nos une entre la indiferencia de los demás. Las caricias que no he contado, la última noche que no supe la última. El último beso que dí con desdén, que no supe el último. La forma de encajar y de no hacerlo. La ola que todo lo arrasa y queda calma. La tormenta que te arruina un día de sol, pero al llover te alegras, te sientes vivo. Despiertas. Y ves tus ojos en la luz de los ojos del otro, te perteneces. Y a kilómetros, oímos lo mismo, lloramos igual, nos encojemos en la cama sin el otro, nos deseamos, nos esperamos, nos odiamos. Cuánto tiempo seguirá, dime... cuánto tiempo seguiré pensando que hemos dejado algo atrás, que debemos recuperarlo. Cuánto antes de caer en la realidad, en la única realidad de que ya no importa, ha acabado.
Trato de respirar mientras espero a que amanezca, a que el silencio deje de susurrarme momentos a tu lado. Trato de averiguar cómo será mi vida mañana sin tí, sin nada, sin pensar, sin un principio. Es la segunda vez que se me viene el mundo encima en una puta frase, es la segunda vez que quedo a un lado, mientras te vas, sin saber cómo, mientras yo ya me he ido. Y el caos que dejamos atrás... mientras unimos de nuevo las manos, para apoyarnos y ser tú y yo, quién seamos.

Arriesgate a perderlo todo una vez más... mientras el cielo se desvanece sobre nosotros.

FIN.

Porque tú si eras mi Ryuuji