miércoles, agosto 25, 2010

Llueve arena

Arrecia contra los cristales...
Y yo estoy sola y no me ves al otro lado del muro que nos separa. No ves que lloro barro.
No me ves tirada tratando de recoger lo que quede de mí para recostruilo.
Y no sé si sientes lo que sentías
No sé si te corre lo mismo que entonces por las venas
No sé si me extrañas de verdad
No sé si me deseas
No sé si puedo perdonar, o si merezco ser perdonada...
Pero se me ha acabado la voz de gritar al otro lado

Igual un día paseemos sin más



Así dejaré pasar el tiempo entre flores y fumando, entre gestos que son de antes y ahora vuelven para hacerme feliz, o para ponerme melancólica, para hacerme recordar que los días solitarios se acabaron aunque solo sea por un tiempo, o todo lo que me he perdido de la vida entre medias; que puedo volver a empezar desde donde quiera.
Y podría decir que no veo a lo lejos un puertito, una luz que de noche mientras fumo se me viene a la cabeza, una sensación de que tengo y no tengo un algo indefinible que me asusta y me divierte imaginar, algo que dejo pasar de largo sobre mi piel como si no dejara huella. Pero ahí esta, amargándome la noche y endulzándola, dandole brillos de loco a los ojos del destino borracho. Y mi vida gira una vez más en sus manos, y no sé qué esperar en adelante, ni sé cómo podré adelantar lo que ahora siento.


Por eso mi lluvia de arena me araña la piel y me la pinta, me luce y me desgarra, pero al final de un largo día la siento otra vez nueva. No puedo echarle la culpa al tiempo, y me he cansado de culpar a otros o a mí misma. Casi me dejo sentir y que pase poco a poco, que se aleje y me deje recostruir lo que arreciando se ha llevado.


Jommy Nivek