sábado, junio 12, 2010

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(OYENDO: http://www.youtube.com/watch?v=SIUw4ZS1J_A&feature=related )

A veces creo que olvido y no es así en absoluto, porque miro por la ventana y sigo buscando la estrella, porque acojo a otros en esa filosofía de polvo de hadas, porque algunas veces, no siempre, sólo de vez en cuando, podría volar. Podría sentir como llego a tu ventana de madera y la golpeo con pequeñas piedrecitas grises que cogi de camino a verte. Podría sentir, si me lo propusiera, el tacto del columpio que tenía de pequeña, y tus manitas en mi espalda lanzandome más alto. La canasta a la que ni subidos a una banqueta llegabamos. La piscina donde siempre se metía el perro y tratábamos de rescatarlo. Las avispas que me masacraban y a tí no te tocaron en todo el verano. La nevada en la que saque las nubes a la nieve para comerlas congeladas. El rosal en el que te caíste y te dejaste toda la mano llena de arañazos que sangraban. Y yo fingiendo ser enfermera, y tú sin entender qué te decía. No nos entendíamos, no comprendíamos lo que nos decíamos con las palabras, así que hablabamos con los ojos, con el corazón, con las manos. Teníamos aventuras que debían traducirnos. Y creamos, aunque fuera por un breve espacio de tiempo, la infancia que le deseo a los hijos que tenga. Tuvimos, por un segundo, el amor más increíble de la tierra. Ese que no pregunta, inocente, increíble... porque no existía más que en sueños y aventuras, más que entre piratas, sirenas y cocodrilos. Ese al que llamaré siempre Peter Pan.

Y podré buscar en el universo, en nosotros, donde quiera, aquello que tuve por un momento siendo una niña, pero jamás lo encontraré.

Lo que quiero es una vida real... donde esos sueños puedan poblar las noches, bajo mi cama


He intentado buscar tu cara, tu tacto, tu noche. He intentado buscar el corazón puro del que espera toda la vida. Pero adivina qué? Es otro sueño. Nadie, en ningún lugar del mundo, será mi hogar. Nadie sera diáfano. Nadie será un niño de 9 años mostrandome con sus ojos huidizos qué es el amor. Y lo busqué, mucho tiempo. Y me engañé. Creí que era posible volver a vivir aquella historia cada vez que volvía a intentar. Pero es mentira. Otro engaño. La única verdad es que parte de recuperame, parte de aprender a ser feliz, es desterrar de mi vida, aunque duela, la idea de que es posible. Porque busco, y busco otra vez. Y confundo, y confío hasta la muerte, en gente que no lo merece. En gente que no eres tú.

Nadie es ya tú. Ni el chico con el mismo nombre que me llama... ni el que tenía 14 años, ni el de 20... ninguno de ellos será nunca Peter Pan... Y no es malo en realidad. Porque a veces los cuentos son bonitos, cierto, pero la realidad vale más.

Aunque dé asco.
Aunque te haga querer a capuyos inútiles por los que olvidas en lo que crees
Aunque te haga cerrarte a ser feliz a veces


Soy Jommy Nivek por tí, ¿sabes?