lunes, mayo 03, 2010

... (09)


Porque no fue tan sencillo como mirar a los ojos de otra persona y decirle te quiero, como seducirlo mientras de fondo suena un blues y tus pupilas se dilatan. Porque no fue un sueño... Fue como navegar durante días entre las dunas del desierto, y al abrir los ojos por fin, sin arena ni el sol abrasador, ver tu mirada clavada en mí y la mano que nos tendíamos el uno al otro, esgrimiendo un suspiro que viajara entre nuestras bocas, estampándome contra una pared para besarme con lujuria mientras tocabas mis piernas. Notar nuestro sudor que se mezclaba y empapaba nuestro cuerpo, el tacto que se perdía, tu olor asediándome y clavándose en el fondo de mi cerebro, donde nunca pudiera volver a olvidarlo. Notar el calor de tu piel en mi piel, de tus manos recorriendo mi espalda, buscando cada recoveco que pudieras encontrar en la nube de mi pelo, para llegar al cuello, y destrozarlo con los dientes y los besos, y absorver su color y su energía, y provocarme tan intensamente que me quedara congelada en un instante. Y dejara de respirar durante un tiempo que afectó a mi cerebro gravemente y lo cambió del todo. Y tu lengua recorriendo mis labios, buscando mi lengua. Y tus ojos apretados que se abrían separádome y mirándome con toda la luz que tienen dentro, para dejarme ciega. Y entonces sin respirar, ni ver, ni sentir ni oir más voz que la tuya, susurrando con deseo, creer que no hay más cielo que este, y condenarme a sentirlo mientras me dure el hechizo.
Supongo que no he podido llamarlo nunca amor, porque me parece más; ni relación, ni amistad, no es miedo, no es la búsqueda del otro. Es como si en mitad de la nada alguien como yo hubiera caido del cielo, y al mirarnos, nos dieramos cuenta de que al fin habíamos encontrado algo de verdad, algo eterno, algo por lo que pelear para siempre. ¿Por qué nunca nos lo dijimos pequeño? ¿Por qué tenemos que esperar a morir para decir ciertas cosas como te amo, te necesito, siempre estaré aquí, quédate a mi lado y jamás te olvidaré? Yo siempre las he sentido así, de verdad, por una vez en mi vida, sin peros. Solo deseando que tú también las sintieras y me las mostraras como un sueño.

Supongo que al final de ciertas cosas tienes la necesidad de dejar llevar todo para que no se acaben... y sabes que lo harías todo por seguir adelante, aunque lo niegues para tí mismo. Somos seres absurdos. Somos esa clase de drogadictos que necesitan cada día su dosis y se alimentan del otro con frenesí. Y cuando no nos queda más por dar y vemos que todo ha sido gastado en fruslerías, nos culpamos, nos odiamos... y nuestra vida se pudre un poco más. Pero no dejamos de estar aquí, cerca del otro. Sé que lejos de tí no conseguiré nada que quiera más que lo que ya tengo a tu lado.

Pero, dime, eres tú capaz de dejar de lado todo, el orgullo, la aventura, la vida ordenada y tranquila, el control sobre tí mismo, tu ostracismo, tu ira... para poder estar conmigo un día más, cada día más, de los días que Dios nos dé de vida?


Jommy Nivek

4 comentarios:

Cucaracho dijo...

son cuentos de gatos, hombres y serpientes. mola!

julián dijo...

Somos seres absurdos". muy bueno mujer, es a partir de esta frase que empecé a sentir música de cuerpos , ritmo en la letra. como: "esa clase de drogadictos que necesitan cada día su dosis y se alimentan del otro con frenesí.Vale. Besos

Cucaracho dijo...

sí que me gustó como indica el comentario anterior y a ti te gustó el mio o solo dejaste un comentario =P

Oliver-A dijo...

Simpatico despliege de Sentimientos...No son Cuentos de Hadas,me gusta