lunes, mayo 03, 2010

... (08)

"He visto lo cerca que estuve de perder todo mi mundo. Lo cerca que estuviste de volverme completamente loca y hacerme tirar todo por la borda con tal de estar contigo. Pero supongo que la parte lógica de mí me mantuvo atada a mi rinconcito amable... impidiendome cometer un error, impidiendome caer en lo absurdo que sería para alguien como yo despertarse un día y ver que lo ha perdido todo en volutas de humo, que se encuentra sola y perdida, que lo único que había querído hasta hoy es que la amases. Pero supongo que no puedo recriminarte nada. Tú mismo dijiste que no amas, que no sientes. Sólo lamento haber creído en algún instante que mi cuerpo, mi corazón y mis manos cambiarían en algo esa actitud, ese dolor que guardas, ese agujero... Que una mañana te levantarías con ganas de tocarme, y que al verme no podrías apartar tus manos de mí.
Pero ahora veo que desde luego no seré yo quien consiga expulsarte de tu caparazón, hacer vulnerable esa masa que guardas latiendo a compás de máquina, ese rostro inexpresivo que muestras, tu dejadez, tu falta de ganas. Otra persona más afortunada que yo, o menos, quién sabe, te hará sonreír de verdad, te hara vibrar como tú me hacías."

Y cuando dejó el garaje y me quedé mirando al vacío con el porro consumiéndose en mis manos. Ya no era capaz de llorar creo, no entonces. Pero por dentro sentí como todo lo que había sentido por ella cuando la conocí, al principio, mientras los dos eramos unos idiotas que daban vueltas por ahí, reían, escuchaban música y se metían en problemas. Supongo que la amé con toda la fuerza que tenía dentro. Pero también supongo que el miedo, el orgullo... algo de mí, fue más grande. Y bueno, si todo hubiera sido diferente no habría conocido al amor de mi vida. Pero probablemente habría sido el más feliz de los hombres hasta el final de mi vida.


Jommy Nivek