lunes, mayo 03, 2010

... (07)

"Querria que un volcán se germinara dentro de mí, y durmiera por un tiempo, observando, para un día explotar, y contagiando a otros, que duermen con volcanes idénticos en su interior, creara una ola que se expandiera más allá de mi cuerpo, de las fronteras, más allá de la información y el sentimiento individual. Y nuestro volcán destruiría todo lo preconcebido, destruiría vuestras absurdas normas, todo "porque sí".
Bloquearía sus malicientas economías, su degeneración, su amor pagado, sus histerias, sus prisas, sus dilemas... Quemaría sus libros best-seller en ediciones de bolsillo, sus camisas planchadas, su dinero acumulado por años y décadas, su visa platino. Arrasaría con sus campos explotados, con sus minas. Encerraría a sus dirigentes y los obligaría a trabajar para sus dirigidos. Haría ver al mundo que sus directrices no regirán mi vida nunca más, que destruiré sus monogramas, sus sistemas, y crearé de cero un nuevo mundo donde el éxtasis del cuerpo y del espíritu sea nuestra máxima. Donde todos hayamos sido educados en la comunión de libertad y respeto. Donde nosotros, incendiarios bastardos, hijos de puta, tengamos el control de una única arma y esa sea la palabra. Y la expresión y la palabra serán el único origen y destino. Y cada uno morará donde su cuerpo lo lleve y donde su conciencia respire tranquila

Pero para todo eso debería destruir este mundo, y no podría salvar mi pequeña colección de cds y el reproductor."

Algunas veces, cuando el tema desvariaba demasiado y debía llegar a una conclusión, ella alzaba su pequeña voz, que jamás se oía, y decía cosas lindas e inocentes como aquella. Y había quienes la miraban con condescendencia, pero los que solíamos quedarnos siempre en el garaje a pasar las horas muertas, beber o tocar música tirados en los sofás más extravagantes y raídos del universo, esperabamos esos instantes. Y eramos conscientes de como ella nos mantenía así, acólitos de una religión de sexo, piedad, lágrimas, valores, libros antiguos, astronomía, rock y respeto


Jommy Nivek