lunes, mayo 03, 2010

... (06)

Su mirada siempre reparaba en los objetos más extraños. Cuando la conocí parecía absorta en el suelo, en una lata tan oxidada que habría hecho imposible determinar su procedencia. Y cuando uno de los chicos que caminaban junto a mí se dirigió a ella y la llamó, permaneció sin inmutarse, estirando los dedos hacia aquel pedazo de basura en el asfalto del aparcamiento. Mientras los chicos me contaban su historia, que yo apenas escuché, imaginé cómo sería su cuerpo entre mis brazos. La verdad es que estaba bastante colocado. Sin molestarme en dar explicaciones fui hacia ella, cogí su mano y la alcé del suelo mientras mis colegas me instaban a marcharnos. Ella aún mantenía la mirada en la lata. Parecía una niña pequeña en un vestido de mujer adulta, con el pelo despinado, la cara manchada y aquella terquedad en los ojos.
Creo que desde ese momento quise que fuera mía. Quizá no del modo que lo quise después, con el tiempo, pero sí quería acercarla a mí, poseer esos ojos que tardé más de media hora en poder ver.

Jommy Nivek

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