martes, abril 13, 2010

... (04) y reflexión

-No puedo ponerle nombre a lo que pasó y no quiero ponérselo... sé que me senté en tu regazo y agarré tu pelo con furia, sé que susurré en tu oído y dije cosas absurdas. Sé que me sentí tan nerviosa como si jamás hubiera hecho el amor antes de aquello, como si tus ojos ya nunca más pudieran mirarme sin llenarme de fuego el estómago, como si el lugar más absurdo del mundo fuera el perfecto lecho, hasta morirnos en brazos del otro, dejándonos ir a un tiempo.

Y si tus ojos no tuvieran tanta luz, y si tu cuerpo no me arrastrase al infierno y de vuelta. Y si hubiera luz al final de ese túnel oscuro que atravieso. Quizá. Quizá sabría decirte a ciencia cierta si puedo quedarme acariciando tu pelo para siempre.



Ahora entiendo, quizá no siempre, pero ahora entiendo, porque elegí crecer y escribir en vez de apartarme por el camino de la cordura. Y es que mi vida nunca será previsible, ni siquiera puedo decir qué es mi vida.


Jommy Nivek