martes, marzo 30, 2010

Even if sky is fallin down



De algún lugar saqué la teoría de que el modo en que las sociedades se deshacen de sus muertos es un buen síntoma de su grado de desarrollo...


¿Cómo te deshaces tú de tus muertos, de tus dolores, de tus fantasmas, de tus deseos, de tus frustraciones, de los errores que cometes, de las fantasías que nublan tu juicio, de las noches de insomnio y el cansancio que generan?

Con delicadeza bajé la mirada sobre el cadáver de un pasado turbulento y lloré. Pero las lágrimas no son simplemente un consuelo, una despedida, un estado de la materia facial... las lágrimas limpiaban mi mente, liberaban una paz extraña sobre mis músculos... Y al fin fui capaz de prender fuego a los recuerdos buenos y malos, observando como estallaban en haces de luz y color mientras el calor me reconfortaba. Y al matar uno a uno cada uno de aquellos gestos me sentí feliz, fue un borrón y cuenta nueva a lo grande... fue lo que necesitaba en aquel momento y me trajo aquí... soy feliz?, estoy orgullosa?
Quizá sí
Pero con el tiempo... he comenzado a no saber quién soy, he comenzado a extrañar esa vida caótica de recuerdos, esa vida de pasado y lágrimas, esa vida de normas y estoicismo, esa vida de filosofía y música de jazz, de tabaco liado e ilusiones ópticas, de colocarme lentamente con la vida y a través de ella.

Soy como uno de esos soplones... testigos protegidos... Soy como uno de ellos. He perdido toda mi vida anterior y ahora tengo que reescribir nuevos datos, memorizarlos, entenderlos... Tengo que encontrar y asimilar un nuevo yo que no sé ni alguna vez he deseado.
Y sé que lo hice por un motivo... porque ya no podía convivir más conmigo, porque me descontrolé brutalmente poco a poco.
Aunque ahora mismo... creo haber perdido demasiado a cambio de casi nada. Es cierto que me quiero, es cierto que me cuido en cierto-punto... pero sigo siendo la chica taciturna de siempre que desfasa en noches absurdas y sigo odiándome de vez en cuando mientras el whisky me inunda la garganta, y ya no tengo la fortaleza de entonces para aguantarlo...

Esa que aunque cayera el cielo sobre nuestras cabezas, fuese capaz de sonreír sin miedo


Jommy Nivek

1 comentario:

KILL GIL dijo...

Estubo bien
Me gusta como escribes