miércoles, marzo 24, 2010

Escenario B

Hay un montón de papeles en un rincón oculto a los ojos simples. Son un montón aparentemente desorganizado, pero solo aparentemente. Porque dentro de esta masa informe que un atento observador descubrió un día por casualidad, hay todo un cosmos. Una sociedad diferente, independiente del tiempo y la desidia. Insistentes reivindicadotes de la historia y el honor de las letras escritas. Son más que papel, más que letras, son una historia.
Pero en un momento dado una señora de azul los ha recogido del suelo y los ha enviado a reciclar, mañana serán otras historias.
Como las que vuelan de boca en boca por los corredores llenos de gente. Nunca se entienden las propias palabras, salvo alguna brutal interrupción, sólo ese ruido de fondo a base de sonidos independientes que ha acabado siendo sólo la banda sonora del día a día. Aquellos se preguntan, éstos se contestan, yo te digo y te repito; el eco nos acompaña todo el camino. Un eco que vibra en las paredes de hormigón y morirá algún día entre ellas.
En la cafetería algo más que el café se cuece. Dos ojos se llaman. Sí, se encuentran. Se contaminan de deseos e ideas, se instan a continuar, se persiguen. No paran de jugar en sus órbitas lanzando destellos de luz que sólo ellos pueden captar. Están locos los unos por los otros. Juntos sus colores parecen magia. Nadie pensaría que hay magia en una facultad con título de Ciencias de… pero la hay.
La misma magia que nos haría falta para averiguar


Jommy Nivek