miércoles, marzo 24, 2010

... (02)

-No me preguntes porqué estoy triste y hazme sonreír.

Solía odiar que siempre llevara razón en todo, que siendo una mocosa como era, tuviera tantas frases sabias y cuerdas. No pegaba con su personalidad, no pegaba con las calcamonías que se ponía por miedo a arrepentirse de un tatuaje de verdad, la adicción al chocolate, la incomprensible forma de tropezarse con todo con esos pies tan diminutos, la sonrisa de pato que cruzaba su cara cuando se sentía satisfecha.
Pero si no lo odiase tanto no la amaría en absoluto. Eran todas esas cosas odiosas las que hacían de ella alguien distinto. Eran todas aquellas pequeñas tonterías las que me hacían perder la cabeza por ella. Porque era única sacándome de quicio. Era única recordándome cada vez que llevaba razón. Era única haciendome sentir que podría perderla a cada segundo.
Me enseñó a vivir cada día como si fuera único. Y dejé de temer a la muerte hasta que se la llevó consigo.


Ojalá fuera la clase de persona capaz de derrumbarse, capaz de dejarse llevar por la ira, el odio, el rencor, la tristeza, la alegría. En lugar de eso, una especie de anestésia global envuelve mi vida, y me hace desear segundos de adrenalina que me recuerden que sigo aquí, que no he muerto del todo. Ojalá hubiese dejado que alguien en algún momento me hubiera cuidado, pero quizá eso solo serían ahora más golpes, no es cierto?
Así que creo haber acertado y sonrío con ganas de más, porque sólo puedo dejar que pasen los días para seguir demostrándome que vale la pena dejarse llevar, divertirse, amar. Que vale la pena soñar y dejarse rodear por unos brazos.


Jommy Nivek

No hay comentarios: