miércoles, marzo 24, 2010

... (01)

Pero esta mañana me he levantado con su sonrisa enredada en su pelo, con su olor, con su fuego. Esta mañana la he tocado con el índice con miedo, sintiéndo por dentro que no era real. He sujetado su cuerpo, acercándolo al mío despacio, tratando de no hacerla despertar. Y en contra de su naturaleza activa, que huiría según la acercaras, se abrazó a mí, su cuerpo se acurrucó contra el mío, amoldándose, hundiendo mi nariz en su pelo y sus manos en mi pecho, solapandose a mí, como un gatito pequeño, rodeado de sábanas y calor, con sus enormes ojos sucios cerrados.

Pero como soy idiota tuve que besarla. Y la fierecilla de siempre abrió los ojos y me miró enfurecida, como esperando una disculpa que nunca llega a la larga.

Pensé que me atacaría con sus palabras cortantes, pero solo de dio la vuelta, y siguió durmiendo. O fingiendo que dormía. Cuando la abrazé por detrás, fuese como fuese, no se apartó de mi lado.


Jommy Nivek