jueves, febrero 25, 2010

Talk me about blood taste

Y la sangre que cubría las heridas de tu cuerpo acaba disolviéndose en el agua, y a cada minuto que pasa sabes que quizá no era la mejor manera, pero hiciste lo correcto



No siempre entendemos las frases, los motivos, las esperas, pero llega un día en que el puzzle esta completo, y aunque sabes que puede estar totamente equivocado... este es mi puzzle, esa es mi vida, esta es mi última copa callando el mundo a escondidas. Esta es la última vez que pensaré en nada que no me concierna, y es la última vez que me pararé a mirar a mi alrededor. Quienes quiero estan dentro de mí, viajan siempre conmigo, y me enfrentan los errores de verdad, sin pausas, sin salidas, sin más. Hay un hueco en sus hombros donde apretar mi cabeza y decir lo siento. Y es gracias a ellos que nunca tengo miedo de nada

Y sí, un día quizá te adelantas, te cansas, tiras las cartas sobre la mesa para levantarte y salir, y debes sacar los puós para llegar hasta la puerta, y debes gritar, enfadarte y decir tonterías; pero dentro de tí la fuerza que te guía es la correcta, dentro de tí sabes que actúas según tus principios, según eres tú, sincera. Y al cabo de unos cuantos golpes llegas sangrando a la puerta, la abres, sales, respiras el aire frío que parece cortarte las heridas.

Entonces enciendes un cigarro mientras te apoyas en la pared. Todo da vueltas durante un rato. Entonces una voz se cruza en tu camino, te anima, te dice que te quiere, te apoya, te ilumina con sus enormes ojos. Y sabes que por mucho que te haya desgastado, por mucho tiempo que hayas empleado, por mucho que hayas querido conseguir ser feliz (en esa habitación viciada por los malos entendidos, los cruces, los errores, las falsedades y las mentiras, en la que jamás lo habrías logrado), retirarse no significaba perder. Por una vez lo ves, grande, ante tus ojos: nunca has necesitado a nadie, nunca has requerido el consentimiento, el cariño o la aprobación de nadie, y no empezarás ahora.

Y todo se vuelve claro. Te separas de la pared y lo ves, ante tí. Todo lo que podrías querer y esperar ya lo tienes. Todo lo que era importante para tí esta contigo porque sí. No has tenido que pelearlo, ni robarlo, ni extorsionarle, ni obligarlo, ni atraerlo. Vino a tí. Y a pesar de todos los miles de millones de errores que tienes, se ha quedado, por tí, por lo que eres. Así que sonríes estúpidamente. Porque has ganado, no ha nadie, no contra nadie salvo contra tí misma. Has superado todos los obstáculos. Y te acercas a un escaparate y te miras en el reflejo, y por muy jodido que te veas estas perfecto.

Y empiezas a caminar, y la lluvia borra las huellas de la pelea. Y cuando llegas al bar, pides una copa y te inclinas sobre la barra, escuchando alguna canción hortera de fondo. Y por una vez te sabes dueño de tu vida, de tus opciones, de tu mundo. Por una vez los demás son los demás, y ya no importa nada que no sean las cosas que contabas con las manos, los viajes a neverland, una canción o un anime en un picnic casero, susurrar al teléfono, bailar toda la noche con una amiga y reirte de lo patética que es la peña de las discotecas, sonreírle al destino... Y besar a alguien bajo la lluvia, despidiéndote, como si pudiera desaparecer entre tus manos, pero no es verdad, sigue ahí, de vuelta con el sol y el pelo mojado, de vuelta de una pelea a una sonrisa preciosa.

Te amo


Jommy Nivek

No hay comentarios: