viernes, febrero 05, 2010

...for now

Tener una de esas épocas estúpidas de su vida, en la que el espejo se parte en dos, y la suerte sigue igual, en la que todas las paredes se hunden al contacto con sus lágrimas; una de esas épocas en las que regresa a hundir la cara en la almohada para apagar el dolor, para apagar la respiración, para cortarle el grifo a una angustia rabiosa que va deslizándose mejilla abajo... ¿A qué más estás dispuesta a regresar? ¿Qué más necesitas?

Es verdad, un día se atrevió a ser ella misma, a ser valiente, a dejar los muros para quien no pudiera enfrentar los golpes. Y caminó hacia una luz tenue que se apagaba en el horizonte, y siguió caminando sin luces, sólo escuchando voces que no la decían qué hacer. Recordó un piano, recordó tardes de clase, recordó noches de risas, recordó sábanas que aún desprendían calor al día siguiente. Y ya no era caminar desde o hacia el amor, desde el error o hacia el acierto... Era decidir continuar, como si la vida anterior no importara, como si al fin pudiera decir adios a las palizas, a las lágrimas, a los gritos, a los insultos, a la falta de amor propio. Y aunque lo lleve en la sangre, como un veneno genético, lo cierto es que ha aparcado toda ciencia, y ahora vive para los días que vienen, sin temer que el mundo se acabe, sin temer ahogarse en el fondo del mar...

Cada día nuevo, viviendo así, aprende algo que debió aprender en otro tiempo. Aprende a decidir lo mejor para ella, no para los demás; aprende a sopesar las cargas en vez de echar cualquier cosa a la espalda, aprende a tomar la mano de alguien, a dejar el corazón volar libre en ese espacio y tocar a los que la rodean... Sigue sintiendo que estropea cada cosa que toca, sigue llorando, sigue cayendo, sigue abrazándose a las cosas con fuerza para no gritar. Poco a poco le ha robado altura a la cojera, camina más erguida, protector y protegida se van dando la mano para no desvariar. Poco a poco se va sintiendo completa. Aprende todas las cosas que nunca nadie le dijo, las cosas que la vida lo le dió a probar, o no enfrentó. Porque nunca tuvo a nadie que condujese y por eso se estrelló tantas veces hasta el borde del abismo.

No volverá a vagar como si fuera un fantasma, no volverá a hacerse tantísimo daño, ni por tí ni por nadie. Nunca unos ojos la volverán a engañar, nunca jamás se dejará derrumbar por extraños. Va a pelear contigo o sin tí a su lado. Pero para eso deberás caminar junto a ella, siempre, no a ratos. Para eso deberás escuchar con el corazón de vez en cuando.Puede que nunca vuelva a ser igual, puede que la vida pasada siempre sea un lindo recuerdo. Pero caminar devuelve la vida a su sitio. Es como si pisar las hojas que an caido, escuchar el sonido, oler el viento que te palpita contra los párpados y te empuja hacia atrás; o dejar que el agua te cubra por completo unos minutos, notar como los pulmones se van vaciando, sentir la piel deslizándose, limpiase por dentro cada rotura, para que pueda cerrarse algún día.

....He dejado que te destrozaras muchas veces contra el suelo, contra puertas cerradas, contra negaciones, imposibles y mentiras. Ahora recuerdo que empecé esto contigo y seguirá así siempre, que esto no puede ser una operación para amputarte de mi vida, que esto es para que las dos crezcamos juntas, nos unamos, nos apoyemos igual que hasta ahora, dejemos de sobre para vivir... Y nos perdonemos los pecados, y nos juremos dejar de atacarnos.