jueves, febrero 25, 2010



Cuando has acumulado una vida de dolor y errores te conviertes en un luchador innato. No dejas de lanzar golpes al aire, alejando todo de tu alrededor, protegiéndote, y lo haces de maravilla, porque a la larga, las únicas personas que pueden llegar a tí son las que te buscan, son las que te quieren, son las realmente buenas para tí. Yo ya los tengo y me siento dichosa, pero he de reconcer que hace tiempo que peleo contra el viento, que no hay enemigos de importancia, sólo algún fantasma y mi propia forma de actuar, solo mi confianza en los demás.

Porque he aprendido a parar cuando ya es suficiente, he aprendido a no herir a esa gente que de verdad hace cosas por mí, a esa gente que realmente hace esfuerzos por entenderme. Veo a esos inmaduros niñatos que continúan peleando cuando no les queda nada, que continúan echando a gente de sus vidas cuando están solos del todo, que se creen importantes o inteligentes, y ahí es donde me da la risa, y me dan lástima, porque no han aprendido aún, como yo hice, que el amor y la amistad, hieren, que la vida es la principal causa de nuestra muerte. Que al final el karma pasa factura de todo y por eso son unos desgraciados, y por eso yo soy afortunada. Yo, ante una vida de penuria conseguí sacar luz de mi interior para enfentar el mundo, sin ayuda de ninguna clase, y después de hacerme fuerte hasta lo inhumano, simplemente me dejé llevar por el mundo, me dejé limar, dejé que las cosas buenas que merecía llegaran a mí.
-Pero déjalos ignorar el universo, allá ellos, -me he dicho. No pienso seguir dando lecciones de vida al mundo, no quiero seguir siendo profesora de alumnos estúpidos y egocéntricos que no distinguen lo que está más allá del palmo de distancia. Me he cansado de esos ingenuos hijos de mama y papa que dificilmente entenderán alguna vez la mitad de lo que digo, la mitad de lo que pienso, la mitad de lo que soy. Es más sencillo que te pongan etiquetas, es más fácil ser un algo para todos, pero yo no soy sencilla, yo quiero ser todo para unos pocos. Yo quiero despertar una mañana sabiendo que he hecho las cosas bien, que no me arrepiento de mi vida, que si mañana me muriese, estaría orgullosa de mí misma. Puedes decir lo mismo?

No sé si hay bien o mal, no creo que haya aciertos y errores en sí... sólo pienso que hay gente muy equivocada a la que no pienso seguir tolerando por más tiempo.

Ahora, la verdad, estoy cansada, he hecho demasiados esfuerzos en tener paz con gente a la que le mola la guerra, y yo, a pesar de ser altamente indestructible, me he hartado de niñito chorra y de ver tantos diecinueves, veintes y veintiunos malgastados, de ver tanto inservible junto en el mismo lugar, y al tratar de disculparlos y entenderlos te meten en esa mierda de remolino de caos y falsedades, y mentiras y destrucción que adoran... Bien por ustedes, pero no nací para imitar Salsa rosa, lo siento.

Y por eso digo adiós con la manita, me siento en ese banco de siempre donde puedo fumar durante horas y ver el atardecer caer sobre mis ojos, agarro la mano que se tiende a mi derecha y repito aquellas cosas que siempre dije. Y recuerdo cuánto amo mi vida, lo orgullosa que estoy de ella... recuerdo que ahora mismo soy más feliz que en meses, cuando por fin he extirpado, espero que de una vez y para siempre, el aura de despojos y rencores que se me ha pegado este año, ese aura confundida que creía apreciar y con el desgaste se me hizo indiferente....

Me cojes de la mano y nos vamos a olvidar y a sonreir mi vida?
Te amo


Jommy Nivek