viernes, enero 01, 2010

Echar la vista atrás y no ver nada



Ha permanecido bailando sin cesar en el centro de la habitación, se ha caido muchas veces, y su ropa cada vez parece más destrozada, tiene el cuerpo bañado en barro y sangre. Pero ha seguido levantándose del suelo una y otra vez para besar otros labios, para entonar otros cantos, para aprender nuevos pasos... Ahora esta cansada y sigue ahí. Y llegan nuevas aventuras para ella. Quizá, en otra época, habría afrontado esto con otra mirada, habría elegido su destino sin pesar en una balanza el golpe, pero después de todo ahora cree que es mejor pensar antes de actuar.
Por eso ha dejado de dar vueltas, ha mirado por la ventana y ha decidido dejarlo todo atrás. Por eso se arriesga a perder la vida en un sólo vuelo, a una sóla tirada. Y aún así duele, aun así lo siente.

Ella es pequeña, pero ha aprendido demasiados bailes, demasiado rápido, ha debido ser adulta antes siquiera de poder aparentarlo. Duelen demasiado las heridas de una guerra que no es mía. Duele demasiado pelear por causas que otros nos han dado. Pero es peor perder cuando te iba la vida. Es peor sentir que el odio, el placer, la ternura, te arrancan la piel a tiras con cariño. Y que alguien es el mundo y un infierno, y que lo que menos quieres en el fondo es tu futuro más cercano. Ella ya tiene la cartas en la mesa, ha elegido su corazón de caja de música, han elegido las lagrimas de perdernos, han elegido las angustias, ha elegido la antiguedad, las manos, las sonrisas, el corazón.

Puede estar orgullosa de seguir sus principios, con la única guía de su corazón, pero igual el daño esta vez será más grande. Y esa red que trazas bajo su cuerpo, para sujetarla caballerosamente con tu dulzura, sólo la hará sentir aún más vulnerable y más estúpida

Jommy Nivek