viernes, enero 01, 2010

Dia 1

Ayer pasaron tantas cosas... Ayer moría a la noche todo lo que me había devuelto a la realidad otra vez, ahora me doy cuenta de que son realidades que me invento, externas, no soy yo. Yo estoy en otro lugar al final de un túnel húmedo y oscuro. Yo estoy en un bosque gris y verde esmeralda, lleno de flores y frutas de colores. Tirada en uno de esos cèspedes mullidos, que empapan tus pies desnudos cuando caminas sobre ellos.

Quería viajar a una playa de noche, a ver la luna contigo, y conocer cientos de cosas juntos, ser la misma cosa, la misma persona. Pero soy como soy, miento, me engaño, me hiero, hago daño, escupo esas frases inútiles y sin sentido que se te clavan en el pecho y van menguando cada puto sentimiento lindo. Siempre ha sido así. Y ahora, ese mundo paralelo donde podría salir por fin, donde podría dejar de fingir se ha desvanecido en el aire. Y las lágrimas me han borrado los restos que quedaban en mis manos, en mis sábanas, en mis labios. Es igual... Siempre puedo regresar a este sitio artificial y hermoso que construí por mí, a este sitio que siempre tendré, que no puede abandonarme como todo lo demás lo ha hecho. Del que no puedo huir.

Recuerdo aquello que Lau y yo inventamos sobre la princesa, la torre y el dragón, y yo soy todas. Yo hiero a aquién se me acerca porque quiero evitar que toquen lo que guardo dentro de mi máscara, porque no quiero perder mi mundo, no quiero perder la esperanza que queda en él. Y me odio tanto, me he destrozado tanto la vida poco a poco a base de odios y de recovecos en el interior. Ahora soy una muñeca rota del todo, y ya no quiero coserme, ya no quiero recuperarme, ya no quiero mirar al frente. Me conformo con que pasen los días uno a uno dedicándome a mí misma en este lugar cerquita del corazón que no me rechaza, por el que no debo luchar, al que no hago daño.

Y lo único que necesito era lo que siempre me rodeo, lo que siempre me quería: mi tata, mi gor, Moli y tequila

Lás lágrimas limpian el barro de la caída. Levantarse es sólo apoyar las manos y empujarse poco a poco. Las piernas al principio no contestan, pero no importa, lo harán. Y cuando estés de pie del todo, sólo mira al frente para seguir con tu vida.

Jommy Nivek

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