jueves, diciembre 24, 2009


Necesito dejar que mi mano se deslice, que mi mano deje de apretarte y asfixiarte por encima de la tuya. necesito poder perdonarme a mí misma mientras te dejo ir a un lugar mejor, mientras te dejo superarme y volar, ser feliz en algún otro lugar con otro ser que te complete como yo lo hice o más. Cuídate, disfruta el viaje.

Necesito que las lágrimas rueden por mis mejillas hasta secarme, y dejarme vacía, por mucho tiempo, sin tí. Necesito dejar de sentirte mío, dejar de depender y recurrir a tí cuando no me da la vida. Necesito dejar de ser tu salvavidas. Porque si te quisiera, y sé que lo hago, superaría esta estúpida visión patética de mí misma, y sería capaz de besarte en la frente mientras te alejas y decirte que no seguiré aquí cuando regreses. Decirte que es el fin. Decirte que ya no da para más, aunque desee que me abraces fuerte y permanezcas a mi lado.

Sigo adorandote desde lo más profundo, pero ya es hora de que ambos aprendamos a caminar nosotros solos. Has sido el centro del universo tanto tiempo que ahora todo se ha parado, y tengo el nudo más horroroso en la garganta, ése que llevo esperando tanto tiempo. Lo supe siempre: de tanto tirar acabamos rompiendo lo que había de hermoso entre nosotros. O quizá, solamente, nos hemos convertido en dos extraños que siguen aferrándose a un pasado increíble en común. Pero murió. Como mi corazón ha muerto esta misma tarde.

He dicho muchas veces estas palabras, y nunca he tenido la fuerza de apoyarlas, quizá ahora que sé que ya no me necesitas más, pueda empujarte a caminar sin mí aunque me duela. Preferíria tu odio a la indiferencia. Pero es mejor así, sin esfuerzo y lágrimas que te duelan.

Sólo quiero que sepas que si a alguien he amado es a tí. Sólo quiero que entiendas que jamás dejarás de ser él. Mi chico, mi niño, mi hombre, mi amigo, mi hermano, mi alama gemela, mi medio melocotón, mi adorable cachito de cueva, de vida, de amor. Lo primero hermoso y dulce de mi vida, plagado de amargores que lo potenciaron.

Ese amor que marca la diferencia. Quizá, demasiado pronto.

Jommy Nivek