jueves, diciembre 10, 2009

Mi escafandra

Y no sé, seré un marciano que ha perdido la nave y pasea con su traje espacial entre los demás, porque no puedo entender el mundo, y a veces no quiero saber nada de él. Y es cuando conecto el mp3, la imaginación, la inventiva, el cinismo; y vivo de puertas para dentro días completamente distintos. No llego a saber ni a averiguar nada de nadie, me pierdo en una maraña y es como si la comunicación entre quien quiera que sea el tú y quien quiera que sea el yo, se pierde. Y es cuando conversaciones en inglés sin nombre, sin voz, ni sentido, empiezan a ensamblarse en mi cabeza y de ellas nacen recuerdos soñados, canciones, besos imaginarios; y echo de menos poder compartir ese lío. Poder escapar de él saltando alambradas extrañas, enganchando escaleras a la luna, bailando sobre nieve derretida, soñando dibujar nuestros propios caminos entre las estrellas. Echo de menos compañía para dejar mi aislamiento y sentir calor en las yemas de los dedos, y sentir que mi voz hace estremecer a alguien de placer o alegría. Y sentir que las pisadas en la arena que llegaron hasta aquí han huído para guiarme a una nueva playa. Como una autopista que empieza y termina en mi misma, como una rueda que no puede escapar de su giro; esos días que me encasqueto la escafandra y soy físicamente incapaz de escapar.



Jommy Nivek

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