martes, septiembre 01, 2009

Rebobinar y no perder

Ahora que se acerca mi primer patito he de reconocer que tengo miedo. Todos esos momentos mágicos que he ido viviendo en mi vida se agotan de a poco y no quiero dejar de soñar. Quiero seguir siendo la niña que creía ser mayor. Quiero regresar a los huevos revueltos para desayunar viendo las motos. Quiero volver a mirar el mundo sin miedo. Quiero competir por cualquier cosa y correr hasta quedarme sin aliento. Quiero dormirme con nanas a las 11 de la noche y que el cielo siga pareciéndome un manto, un enigma, un lugar al que viajar, un interlocutor, un hermano.
Y hay una barrera en alguna cicatriz en mi mente que no me deja hacer, que sólo mira con nostalgia los recuerdos uno por uno, desesosa de volver, pero incapaz de soltarme de su abrazo infernal y permitirme que vuele como entonces. Cuando las horas corrían como minutos, y los segundos se detenían en horas.
Me he encontrado necesitando estabilidad, cuando antes no sabía que significaba siquiera el palabro. Me he encontrado queriendo amor, cuando para mí con una sonrisa antes bastaba. He descubierto que odio pelear, aunque antes era una guerrera consumada. Ahora, hay momentos en que las noches me dan miedo.
Quiero volver a ese jardín donde descubrí nacer las rosas. O al instante en que nuestras vidas se chocaron. Quiero volver a montar por primera vez en una moto, o a teledirigir un barco en la distancia. Quiero volver a ser un vigilante de la playa, o a besarte en la mejilla y sonrojarme. Quiero que el amor siga siendo un ente extraño. Quiero que el miedo se quede bajo la cama. Quiero volver a tener amigos sin nombre ni problemas. Quiero arreglar el mundo con una tirita.
Quiero enamorarme del hombre que me haga sentir siempre una niña, y no me deje acordarme de todos los instantes que perdí dándome aventuras nuevas cada mañana.

Jommy Nivek

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