domingo, septiembre 13, 2009

Con cuerpo de jazz

Si dejo el corazón en una esquina palpita solo al ritmo de blues, lamentándose como un perro sucio y herido, apaleado en cada segmento de vida.
Si dejo que mis manos sigan sus propios recorridos, no habrá centímetro de su piel que quede limpia.
Cada segundo es una nota de piano, es un sólo de guitarra, es una emoción puesta del revés en un escenario. Y mientras esta noche me desnude, frente al espejo, notaré tus ojos observándome a escondidas. Y aunque en otra vida el rubor hubiese podido hacer de ese momento una secuencia de cine, esta es mi vida real, tal como la veo, y en ella no hay rubor para estas mejillas de acero.

Si al mirar ese foco de frente no puedo ver tus lágrimas de emoción, tu rostro enternecido por el color de mi voz, no me culpes. Cada uno de mis guiños son a tí. Cada una de las veces que rozo el micrófono es tu cuerpo bailando junto al mío. Ya sé que nunca bailarías de verdad, pero dejame fingirlo.

Mientras sonría llorando por dentro pondré esta música en estéreo, y diré esta noche es mía. Y cuando el piano y la guitarra me acompañen a mí otra vez, no dudaré en recordar tus maravillas.

Jommy Nivek