martes, agosto 18, 2009

Ahora que vuelves y me miras

Hay un recuerdo, una mancha que borra y borrará cada una de tus promesas, no puedo besarte sin recordar otros labios, no puedo tenerte sin tener cadenas en los brazos, no puedo amarte sin sentir verguenza, ira, respeto, dolor... Y cuando llegues a mi lado, qué? Se habrán acabado las diferencias en nuestras cinturas, y mientras me hagas soñar con tus brazos no tendré más dudas. Y al caer los párpados, mientras respiro, desnuda, tumbada junto a tí, qué será de mi conciencia? No puedo dejar de pensar en tí, y aunque no me guste te admito que tus palabras son tan hermosas cuando la luna baña mi cuerpo, que no sé si sobreviviré otra mañana.
Y si dejo caer la última barrera... No volverás a inundarme, a herirme, a manchar los segmentos sanos de mí?
Cada segundo que paso pensando en tí, es un segundo que algún día habré de lamentar... Cada día que te dedique será un día negro. Y si realmente llegas a amarme, sólo será tu puto puro egoismo destrozándo mis entrañas en caricias asesinas. Y, para qué? ¿Qué hay en mí que tanto deseas poseer o destruir ahora? ¿Qué hay en mí que lo mismo desdeñas con ira y rencor que atraes con tus manos? Pero solo soy tu juguete y no sé detenerte, no sé dejar de acercarme a tí para partirte en dos a besos.
Odio esos adioses que sólo son hasta luegos, y odio no creer que jamás me amaste ni me amarás de nuevo.

¿Cuando volverá ese amor que se murió en el campo de batalla y me librará de los quebraderos de los que no pueden hacerle ni le harán sombra? He dejado de esperarlo hace tiempo y aún lloró en su tumba en navidad


Jommy Nivek