viernes, junio 05, 2009

Carta a la novia


Incienso, delgado, inútil, maleable, sin sentido, efímero, cenizas de mierda... Así será todo lo que dices, todo lo que haces. Nada. Sin imaginación, sin misterio, sin vida, sin belleza. Tu huella será el hola de un mísero silbido para llamar la atención, un anuncio, despreciable, ingenuamente pretencioso, genuinamente basura. Porque lo que de basura nace a basura tiende y en basura termina sus días. Tu carne amarrada a otro cuerpo, no será sexo ni libido, ni nada.

Mi fuerza, mis entrañas, todo, está en mis movimientos, y si me caigo reviente el suelo, y si me alzo en unos brazos para amarlos, consolarlos de tu insensatez, tu cabeza hueca o tu cuerpo irremisiblemente echado a perder como tu inteligencia; entonces, ten por cierto, que jamás desapareceré de la memoria. Seré una huella imborrable. Y si tienes la conciencia más tranquila, seré lo que desees que sea, quién me importa me ha juzgado y es lo que me queda; pero ten clarísimo que no es una noche ni desliz, que soy tobogán de días en que lo único que podía articular era mi cuerpo y lo hacía sin descanso, hasta el borde del dolor incluso, sediento. Y no es inolvidable por lo hermoso, lo es por sí mismo. Sin excusas. Pero, eso, como la mayor parte de las cosas en esta vida… no lo sabías. Y en esto, cómo en algunas otras cosas, no sólo cuenta la experiencia, así que no intentes imitarlo en casa.

Las comparaciones sobran cuando mides la altura de un alfil contra una montaña. Se inteligente, no llores; se precavida, no olvides; se cuidadosa y no pierdas de vista..Porque nunca se sabe si esta arpía venenosa que incendia tanto Roma como un bar y deja su olor en cada célula epidérmica, puede reaparecer para robarte tanto amor como finges, para hacer lo que hizo, reírse en tu cara.

Porque sé que a alguien como tú le será más sencillo creer que esto que aceptar la única y simple verdad: estaba enamorada. Y a veces, como se suele decir, por amor se hacen auténticas locuras, como escribir esta carta.

Mancillar es un término ambiguo... Nada es tuyo hasta que lo pierdes y entonces, jamás se recupera.


Jommy Nivek