viernes, junio 05, 2009

I'll be your lover too

Han tenido que pasar muchas cosas, muchos años, han tenido que dolerme las rodillas de romperlas contra el suelo, han tenido que escocer los ojos secos ya. Ha tenido que venir un tornado, la caballería y varios cerdos disfrazados de amor y botella para mirar al infinito y descubrirte esperando…



Te lo dije, no dejo de decírtelo. No tengo un seno lleno de promesas para darte, pero tu voz al otro lado del teléfono es la única que no me despierta de mis sueños en medio de la noche. Tus brazos... joder, ¿por qué no puedo recordar la forma de tus brazos, su sensación fría, tus manos asperas acariciar los recovecos de mis sueños?

¿Has pensado que la realidad nunca es absoluta? Tan pronto siento que cabalgo entre risas a un sitio desconocido, oculto, nuevo, bueno; cómo noto deslizarse una masa viscosa de minutos anudados con desprecio, encharcando cada suspiro, cada mirada, cada segmento de dulzura y bondad esparcida a lo largo de una vida amoratada.

Y mis recuerdos... no puedo confiar por más tiempo en lo que fue, porque, ¿sabes? No regresa.

Cuando salté la vía, ¿qué hora era? ¿Llovía? Cuando te dije: si, te quiero, ¿hacia dónde miraba? Cuando nos tocamos con las yemas de los dedos a través de la ventanilla de aquel taxi, ¿llorabas tú también? ¿Qué fue de mí cuando no pude enamorarme? ¿Qué fue de mí sin ti para cuidarme? ¿Dónde puse mis manos con el primer beso?, ¿y en el segundo?¿Dónde había ido a volar mi cabeza con el último? Que triste es no poder ver esas cosas una y otra vez, en una cinta. ¿Sería peor si te tuviera cerca?

Me he presionado tanto a no pensarte, a olvidarte por el bien de la cordura que ahora… ¿qué es ahora?

Pero hay flashes de luz, como copitos de azúcar que llegan a la punta de la lengua para estremecerme el cuerpo. Porque cuando me mires, no sabré lo que pasará. Y es que no puedo adelantar un solo momento de nuestro futuro, como no puedo deducir nuestro pasado, como no puedo imaginar si tus ojos son más bonitos de lo que imagino. Todo lo demás siempre fue previsible. Si sueño contigo, ¿con quién sueño? Si agarras mi mano en mitad de un bosque repleto de arañas, significa que al final, al final último, tan cercano como este momento, ¿estarás ahí para que no tenga miedo? ¿Por qué se me llena el rostro de lágrimas? Si no te echo de menos, ¿por qué veo una pared y me agarro para no caer? ¿Por qué me duele la cabeza y me mareo cuando miro la niebla que te cobija del recuerdo? ¿Por qué Gladiator sigue haciéndome sentir que se me mueren las entrañas?

Ya no sé. Me río y todo comienza a relajarse. Mi garganta se desprende de su bola de rencor, de sus enfadadas llagas. Y al releer todo lo escrito, lo sentido, al cantarte que quiero ser tu reina, tu princesa, tu municipio; al cantarte que quiero tu guitarra como único vestido, y tus manos como apoyo para alcanzar cualquier mundo que aparezca; al decirte, que no importa si la lluvia arrecia contra nuestra ventana en otro lugar, en otro tiempo, tu paraguas seré yo y serás tú y así será la vida sin desgarros ni parches; al decirte que te amo en algún lugar escondido entre los pliegues de una máscara de terror suicida, y que seguiré mirando al frente con la misma fuerza que me regalaste a los 8 años... Tú, sin dejar de sonreír estarás orgulloso y te sentarás en el suelo para oír que en el fondo, el tiempo, el espacio, la miseria, la amargura, el descontento, las palabras, las inutilidades, los novios, las habladurías y los desperfectos son un escenario para el mismo problema: desde que nazca hasta que muera, irremisiblemente y a pesar de las expectativas y los sueños, o los logros increíbles, dulces, o los hijos... yo siempre estaré sola, y moriré sola y el dolor será mi lecho para que me levante más valiente cada mañana.

No me da miedo sufrir, ahora lo entiendo.


Jommy Nivek


Jommy Nivek

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