viernes, junio 05, 2009

En estéreo

Quiero contarte una historia de amor que no tenga rima, ni ritmo, ni tiempo; quiero contarte que no quiero más vida que tenerme contigo un segundo en silencio... Quiero ponerle cortinas a esta habitación siniestra, e iluminarla de risas por dentro; quiero perderme en un parque junto a ti, y no regresar del cielo mientras dure el día.

Siempre he sido una criatura extraña, siempre inhóspita, errante, marchita. Siempre al tenderle la mano al mundo me la he quemado, y ha llovido desde entonces.

Puedo poner la mira en un lugar lejano. Pero si estoy sola, carece de sentido.

Puedo pensar en apenas mil formas de pedirte perdón o de estar contigo... Lamento tener que ser yo, escuchar sin oír, preocuparme, callar... No hay canciones para dedicarte más minutos de trailer, no hay más recuerdos a mi lado; pero sí más camino para cerrar las heridas, retar al miedo, sentirnos cansados.

Quiero contarte una historia de amor que no tenga te quieros, ni lo sientos. Parece que no llego a ninguna parte, pero pertenezco a un lugar. Parece que no hay nubes, pero siempre habrá tormentas. Parece que el día es más previsible, pero ¿es así en verdad?

Nunca diré que es el fin de la historia, nunca serás más hermosa que ayer, nunca te regalaré suficientes flores, nunca tendremos un cuarto en New York. Chillo, lloro, escupo, maldigo. Al placer me entrego y ciega he acabado escribiendo en un rincón solitario. Cuando coja el autobús, y vea tu rostro pensativo mirar por la ventana, diré que es mi suerte, pero nunca que soy yo.

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