viernes, junio 05, 2009

Al sur de ninguna parte

Cuando encuentras el amor no hay barreras que lo impidan, no hay gestos que lo puedan subyugar, no hay palabras. Solo hay piel rozándote, llenándote el estómago de un calor agradable y oscuro, tierno... embriagador. Desde el primer momento que te mira a los ojos, hasta el beso increíble en los labios. Pasando por cada segundo en un banco, cada parada de autobús, cada café, cada chisme, cada roce, cada cagada sin mala intención, cada borrachera o llantina. Todas las cosas que en algún momento importaron y despues dejan de importar. Todas las cosas que en el momento pasaron desapercibidas y después fueron un sueño. Los detayes. Las flores. Los regalos. Querer a muchos, amar a uno. Desesperar los viajes que no van a ningún sitio por los que tienen destino, cuando son los imprevisibles los que han acabado inundándo mi alma de experiencias inimaginables. Centrarse en el pelo, por no mirar directamente a las pupilas que acaban dejándote sin respiración al final del día. Notar las rodillas desestabilizarse con un abrazo. Y rezar por tener más y más cada día. Esas son las cosas que anhelas, que extrañas, las que hacen de tu vida magia.

En algún lugar al sur de ninguna parte encontraré respuestas que no tienen que ver con el tiempo ni el amor, sino conmigo misma. Y puede que no sean las mismas, pero reconozco el viaje...

No hay comentarios: