martes, marzo 24, 2009

Malísima crónica de pirmavera

Como a conejo se ve a la primavera asomar las orejas por éstas fechas. Las temperaturas han descendido, los abrigos se cambian por chaquetas finas o tirantes los más atrevidos, el sol se refleja en los cristales y algún descapotable pasea llameante por la ciudad. No podemos decir que en nada éste sea un año diferente. Pero sí un año más. Siguen preocupándonos las mismas obsesiones españolas, nuestros grandes males, los precios, las crisis, las casas, las hipotecas, los impuestos, políticos y fiscales. Todo nos importa, a todo miramos. Pero las flores parecen nacer en un mundo que ya no las valora más.

El cielo amanece recién lavado en algún momento de marzo, los caracoles han llegado a mi ventana y el hongo gris sobre Madrid se hace más evidente frente al azul profundo de la atmósfera, y eso que este invierno llegué a ver las montañas al fondo desde la Avenida de Andalucía. No recuerdo que hubiera pasado antes.

El polen este año provocará grandes estragos entre los alérgicos, pero aún no he visto las grandes lluvias de polen de otros años, ¿estarán esperando para atacar en formación? En ese caso lo lamento por quienes tengan que sufrirlo. Y el calor… nunca he tenido tanto calor en Marzo. Si la gente va en manga corta por la calle, ¿qué vamos a hacer en unos meses?

Este año de contrastes no sé si emigrar definitivamente a un lugar pacifico y ligeramente soleado donde no oiga cada día los pesimismos de la crisis. Para estar en primavera no noto mucho amor.


Jommy Nivek

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