sábado, marzo 28, 2009

Demonios en el cuerpo julio 07

Y qué demonios hago yo con un alma agujereada de dolor, manando sangre descontrolada, estupefacta de escuchar banalidades al otro lado de aire que nos separa al vernos. No quiero seguir atormentándome, contando las horas que pasábamos juntos y hoy día ni conocemos, contando qué era y no viendo qué es hoy, que queremos que sea de hoy en adelante. Te pregunto si me quieres por preguntarte si me querías, por saber cuánta verdad había en tus palabras y qué palabras dirás hoy día, las que dirás mañana.
Y no se realmente cómo mirarte, como mirarme al espejo, cómo continuar viviendo sin pensar en nada cuando tengo que mirarte, cuando tengo que dirigirte la palabra y no tengo nada sincero que decirte. Me corta la respiración el hecho de mirar y solo ver un enorme vacío donde antes estabas. ¿Cómo puede ser que tan poco tiempo nos haya separado tanto? Que a pesar de que ya no hay sentimientos enfrentados ni nada que pudiera realmente distanciarnos, nos hemos alejado aun más. Puede que ninguno de los dos fuera tan sincero como supusimos. Que tú quisieras que te amasen y yo amase a quien lo quería. Y que ambos nos diéramos de bruces una y otra vez, para ahora reconocer que no somos más que aire divagando por un extenso espacio vacío y oscuro, y que si chocábamos, no era fruto de un sentimiento que difería, si no de la casualidad de nuestros pasos. Buscándonos el uno al otro, y a la vez a nosotros mismos. Y nos faltan ojos y manos para alcanzarlo.
Dije todo lo que sentí y no se si era real, imaginario, vano o embustero, sinceramente solo era lo que sentía en ese momento. Y sigo diciendo que te quería y te quiero a mi lado. Pero no pienso ser yo quien lo busque, porque eres tu quien erró el tiro, quien permaneció callado mientras yo hablaba, mientras aún ahora hablo. Y qué egoísta suena, que fácil que tú con el mismo argumento te plantaras ante mis ojos para bajarme de ese pedestal donde me sube mi orgullo. No lo harás. Y puede que sea porque no te importa, porque eres así, o qué se yo. Lo cierto es que no puedes caminar por la vida pretendiendo que las personas a las que quieras se te ofrezcan, vayan a por ti directamente como si fuera un destino inteligiblemente trazado el estar a tu lado. Tienes que cuidar a quienes te rodean cielo, o quizá algún día no te rodee nadie, y sepas realmente qué digo. No se como te irán las cosas ahora mismo, o en adelante, se que después de que tenga que llegar al extremo de decirte que deberías hacer algo si quieres recuperar lo que había tan lindo que nos unía, nada volverá al cauce que tenía, al cauce prodigio de una noche estrellada y sádica. Ni las risas, ni el llanto, ni las luchas, ni el infinito te quiero, ni un abrazo, ni tus ojos lindos, ni tus manos suavemente amables. Nada puede. Nada hoy me lleva a ti. Nada.
Jommy Nivek